Días después que Daniel trabaje en el nuevo trabajo, Leandro lo ha estado yendo a buscar por la zona como si fuera casualidad casi a diario y Daniel no lo puede rechazar y hacen el amor en la bodega. Sólo hablan en el camino y mientras se visten.
--¿y qué como va? ¿este nuevo trabajo te está durando? finalmente nunca me dijiste donde es --dice Leandro sin poder disimular una sonrisa.
--bueno, hasta otra...
A Leandro le hace gracia que no le quiere decir que trabaja en la empresa de su amigo y siempre inventa alguna excusa para no tener que decírselo. Daniel se siente un juguete en manos de Leandro y no quiere que sepa que trabaja donde le dijo. Eso lo hace sentir libre. Leandro se siente dueño de la vida de Daniel. Sólo hacen el amor cuando a Leandro le apetece y Daniel le obedece. Y tenerlo en sus manos lo hace sentir muy orgulloso a Leandro.
Al día siguiente Daniel entra en el urinario de la empresa y justo se encuentra con un compañero de la primaria que no hacía más que hacerle bullying y Daniel no puede decir nada. El chico sale del lavabo gritando que Daniel es joto y que ha intentado mirársela en el urinario como hacía con todos en la primaria.
–!es un joto de mierda!
Y Daniel hace lo que lleva años queriendo hacer y lo tumba de un puñetazo. Al chico, Carlos, le sorprende que se defienda. Todos callan cuando llega Marcos y Carlos lo acusa. Todos los acusan. Marcos le pone una sanción a Daniel pero no lo despide como exige Carlos.
–Este tipo –señala Daniel a Carlos– es una basura que le gusta abusar de los más débiles y yo no pienso trabajar en una empresa que contrata a este tipo de seres así que dejo el trabajo.
Esto sorprende a todos. La primaria dejó muy lastimado a Daniel y no quiere que esas heridas estén en su presente.
Marcos llama a Leandro y le cuenta que Daniel ha dejado el empleo.
--¿¿porqué? se le veía muy ilusionado.
--¿tú sabías que era joto?
Leandro se pone nervioso:
--¿¿Joto... Daniel?? --trata de disimular.
--eso es lo que dicen sus compañeros... se la pasan burlándose de él... el chico no ha podido más y ha golpeado a uno y yo lo he tenido que sancionar y se ha ido diciendo que no piensa trabajar en una empresa que contrata gente así.
Leandro siente pena de Daniel, le gustaría poder ayudarlo. Si pudiera se enfrentaría a todos los que se rie de él.
--Marcos, por favor, somos cuates ayúdale... en su casa necesitan mucho el dinero. Dale otra oportunidad...
--él dejó el empleo.
--si fue por las burlas de la gente no es justo, pídele explicaciones, ponle las cosas fáciles. Si el muchacho es joto o no no tiene nada que ver. Tienes más sucursales. Llevalo a otra. Es tu obligación que haya un buen ambiente en el trabajo.
--¿y que interés tienes tú?
Leandro sabe fingir bien:
--soy amigo del padre, hazme ese favor.
--yo lo llamo y le ofrezco trabajo en la otra empresa pero le pilla más lejos.
Leandro le da las gracias y cuelga. El guapo marinero se queda preocupado:
--Daniel, Daniel ¿qué es lo que voy a hacer contigo?
Leandro siente que algo me duele muy dentro de él. Siente algo por Daniel que no entiende. Le duele Daniel. Lo necesita.
Daniel no sabe cómo decir a sus padres que no tiene trabajo. Se siente solo y hundido y sabe que sólo en un lugar se sentirá bien. Conoce los horarios de Leandro. Y en la noche lo va a buscar cuando Leandro sale del trabajo.
Leandro iba a ir a casa de Jennifer. Daniel lo llama. Leandro sonríe, en el fondo sabía que lo iría a buscar y es lo que quería.
--¿¿qué haces a estas horas por aquí?
Daniel habla desde la desesperación:
--ya sé que las cosas tienen que ser como tú quieras pero no me rechaces... por favor...
Leandro le sonríe con ternura, no lo puede rechazar:
--¿quieres estar conmigo?
--lo quiero y lo necesito.
La tristeza de Daniel lo conmueve:
--está bien, hoy si estaremos juntos otra vez. Pero es una excepción. Soy yo el que manda.
Leandro se lo lleva a la bodega y hacen el amor. Daniel se siente con fuerzas para superar los obstáculos y seguir con su vida. Ver a Leandro desnudo en el piso le excita pero se quiere ir ya. Toma su ropa para vestirse. Leandro se levanta lo que provoca mucho deseo a Daniel y lo agarra del brazo:
--no te vayas, tenemos que hablar.
Daniel tiembla de deseo:
--es tarde, tengo que llegar a casa.
Leandro lo abraza por la espalda. Daniel se excita al tenerlo pegado.
--ya es hora de aclarar las cosas, Daniel. No está bien eso de no saber cuándo nos veremos, tengo una propuesta que seguro te va a gustar..Se acabó el vernos de vez en cuando si los dos deseamos estar juntos, a mi me gusta estar contigo y a ti conmigo,podemos vernos todos los días ¡¡seamos amantes siempre¡¡
Leandro habla entusiasmado, está seguro que Daniel le va a decir que sí, que su propuesta es su sueño y está feliz de ser su amante oficial. Pero Daniel se rehusa a llevar esa vida, aunque le gustan los hombres, aunque le gusta él, algo en su interior le dice que no debe aceptar esa propuesta:
--No --le dice Daniel.
A Leandro se le desencaja el rostro. No da crédito a lo que oye. No logra entenderlo:
–!¿como?¡¡¿¿¡a ti te gusta estar conmigo¡¡¡ ¿¿porque me vas a rechazar?? Nunca me dices que no. Es hacer lo mismo que hacemos pero más seguido.
--porque yo no soy esto, yo no quiero que la gente me llame joto. No soy tu puta.
--¡¡la gente no tiene que saber de nuestras cosas¡¡¡Daniel, sólo conmigo vas a ser feliz... lo sabes.
Leandro se aferra mucho al cuerpo de Daniel y lo siente temblar:
--no me digas que no cuando me deseas, cuando tu cuerpo dice que sí.
Hay una atroz pelea dentro de Daniel y es que una parte suya lo quiere rechazar pero otra lo quiere aceptar:
--déjame, no podemos estar juntos.
--¿¿¿por qué??
--estás casado.
–sí, y has estado muchas veces conmigo aún sabiéndolo.
–¿Seguro que dejaste a esa negra como me dijiste?
Leandro miente con muchas facilidad:
–!sí y lo hice por ti y te dije que no me pidieras nada más!
Y está Leandro, que es el hombre más guapo que vio en su vida, pidiéndole que sean amantes y Daniel lo que más desea es estar con él. Pero piensa en lo que sentirían sus padres de saberlo joto y amante de un hombre casado. Su alma y su cuerpo dicen que sí pero su boca no.
–!no pienso ser el amante de un hombre casado!
Leandro se pone como loco:
–!pero no te importa ser mi puta! !Eso es lo que quieres, ser mi jotito, que te use!
Su tono lo ofende y Daniel se va llorando. Leandro corre hacia él y le agarra del brazo:
–Perdóname.
Aunque Leandro no quiere desnudar su alma, necesita de ese chico y habla con desesperación, desea conservarlo a su lado siempre. Lo mira de frente, le pone las dos manos en la mejilla con la esperanza que él vea su ternura y se dé cuenta de lo mucho que significa en su vida:
--cuando hacemos el amor me siento mucho más feliz que cuando lo hago con mi esposa.
Daniel se aparta de él, no quiere que lo convenza:
--déjame...
Se arregla la ropa, está a medio vestir.
--no seas tonto Daniel.¡¡no puedes cambiar lo que sientes por mi¡¡ sólo has hecho el amor conmigo.¿no te dice nada eso? --dice Leandro con angustia.
Daniel lo mira triste y le dice:
--algo en mi interior me dice que puedo cambiar y amar a una persona que no me use.
--no te engañes. Nunca sentirás por nadie lo que sientes conmigo.
Daniel lo mira dolido y le dice:
--pero no seas tú el que mates esa ilusión. Creo que si voy a ser joto me merezco algo mejor que ser el amante de un hombre casado. Y sino mejor estar solo o usarte yo a ti cuando necesite desahogarme
Leandro lo ve tan triste que no le dice nada más y lo deja ir. Leandro se viste en silencio. Sus ojos se le humedecen por la pena. Da un golpe a la pared con rabia. No solo le duele sentir que pierde a Daniel sino que le duele aún más que eso le duela.






















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