lunes, 19 de octubre de 2026

Capitulo 16

 


Días después que Daniel trabaje en el nuevo trabajo, Leandro lo ha estado yendo a buscar por la zona como si fuera casualidad casi a diario y Daniel no lo puede rechazar y hacen el amor en la bodega. Sólo hablan en el camino y mientras se visten. 

--¿y qué como va? ¿este nuevo trabajo te está durando? finalmente nunca me dijiste donde es --dice Leandro sin poder disimular una sonrisa.

--bueno, hasta otra...

A Leandro le hace gracia que no le quiere decir que trabaja en la empresa de su amigo y siempre inventa alguna excusa para no tener que decírselo. Daniel se siente un juguete en manos de Leandro y no quiere que sepa que trabaja donde le dijo. Eso lo hace sentir libre. Leandro se siente dueño de la vida de Daniel. Sólo hacen el amor cuando a Leandro le apetece y Daniel le obedece. Y tenerlo en sus manos lo hace sentir muy orgulloso a Leandro.



Al día siguiente Daniel entra en el urinario de la empresa y justo se encuentra con un compañero de la primaria que no hacía más que hacerle bullying y Daniel no puede decir nada. El chico sale del lavabo gritando que Daniel es joto y que ha intentado mirársela en el urinario como hacía con todos en la primaria.

–!es un joto de mierda!

Y Daniel hace lo que lleva años queriendo hacer y lo tumba de un puñetazo. Al chico, Carlos, le sorprende que se defienda. Todos callan cuando llega Marcos y Carlos lo acusa. Todos los acusan. Marcos le pone una sanción a Daniel pero no lo despide como exige Carlos. 

–Este tipo –señala Daniel a Carlos– es una basura que le gusta abusar de los más débiles y yo no pienso trabajar en una empresa que contrata a este tipo de seres así que dejo el trabajo.

Esto sorprende a todos. La primaria dejó muy lastimado a Daniel y no quiere que esas heridas estén en su presente.


Marcos llama a Leandro y le cuenta que Daniel ha dejado el empleo.

--¿¿porqué? se le veía muy ilusionado.

--¿tú sabías que era joto?

Leandro se pone nervioso:

--¿¿Joto... Daniel?? --trata de disimular.

--eso es lo que dicen sus compañeros... se la pasan burlándose de él... el chico no ha podido más y ha golpeado  a uno y yo lo he tenido que sancionar y se ha ido diciendo que no piensa trabajar en una empresa que contrata gente así.

Leandro siente pena de Daniel, le gustaría poder ayudarlo. Si pudiera se enfrentaría a todos los que se rie  de él.

--Marcos, por favor, somos cuates ayúdale... en su casa necesitan mucho el dinero. Dale otra oportunidad...

--él dejó el empleo.

--si fue por las burlas de la gente no es justo, pídele explicaciones, ponle las cosas fáciles. Si el muchacho es joto o no no tiene nada que ver. Tienes más sucursales. Llevalo a otra. Es tu obligación que haya un buen ambiente en el trabajo.

--¿y que interés tienes tú?

Leandro sabe fingir bien:

--soy amigo del padre, hazme ese favor.

--yo lo llamo y le ofrezco trabajo en la otra empresa pero le pilla más lejos.

Leandro le da las gracias y cuelga. El guapo marinero se queda preocupado:

--Daniel, Daniel ¿qué es lo que voy a hacer contigo?

Leandro siente que algo me duele muy dentro de él. Siente algo por Daniel que no entiende. Le duele Daniel. Lo necesita.

 Daniel no sabe cómo decir a sus padres que no tiene trabajo. Se siente solo y hundido y sabe que sólo en un lugar se sentirá bien. Conoce los horarios de Leandro. Y en la noche lo va a buscar cuando Leandro sale del trabajo.













Leandro iba a ir a casa de Jennifer. Daniel lo llama. Leandro sonríe, en el fondo sabía que lo iría a buscar y es lo que quería.

--¿¿qué haces a estas horas por aquí?

Daniel habla desde la desesperación:

--ya sé que las cosas tienen que ser como tú quieras pero no me rechaces... por favor...

Leandro le sonríe con ternura, no lo puede rechazar:

--¿quieres estar conmigo?

--lo quiero y lo necesito.

La tristeza de Daniel lo conmueve:

--está bien, hoy si estaremos juntos otra vez. Pero es una excepción. Soy yo el que manda.

Leandro se lo lleva a la bodega y hacen el amor. Daniel se siente con fuerzas para superar los obstáculos y seguir con su vida. Ver a Leandro desnudo en el piso le excita pero se quiere ir ya. Toma su ropa para vestirse. Leandro se levanta lo que provoca mucho deseo a Daniel y lo agarra del brazo:

--no te vayas, tenemos que hablar.

Daniel tiembla de deseo:

--es tarde, tengo que llegar a casa.

Leandro lo abraza por la espalda. Daniel se excita al tenerlo pegado.

--ya es hora de aclarar las cosas, Daniel. No está bien eso de no saber cuándo nos veremos, tengo una propuesta que seguro te va a gustar..Se acabó el vernos de vez en cuando si los dos deseamos estar juntos, a mi me gusta estar contigo y a ti conmigo,podemos vernos todos los días ¡¡seamos amantes siempre¡¡

Leandro habla entusiasmado, está seguro que Daniel le va a decir que sí, que su propuesta es su sueño y está feliz de ser su amante oficial. Pero Daniel se rehusa a llevar esa vida, aunque le gustan los hombres, aunque le gusta él, algo en su interior le dice que no debe aceptar esa propuesta:

--No --le dice Daniel.

A Leandro se le desencaja el rostro. No da crédito a lo que oye. No logra entenderlo:

–!¿como?¡¡¿¿¡a ti te gusta estar conmigo¡¡¡ ¿¿porque me vas a rechazar?? Nunca me dices que no. Es hacer lo mismo que hacemos pero más seguido.

--porque yo no soy esto, yo no quiero que la gente me llame joto. No soy tu puta.

--¡¡la gente no tiene que saber de nuestras cosas¡¡¡Daniel, sólo conmigo vas a ser feliz... lo sabes.

Leandro se aferra mucho al cuerpo de Daniel y lo siente temblar:

--no me digas que no cuando me deseas, cuando tu cuerpo dice que sí.

Hay una atroz pelea dentro de Daniel y es que una parte suya lo quiere rechazar pero otra lo quiere aceptar:

--déjame,  no podemos estar juntos.

--¿¿¿por qué??

--estás casado.

–sí, y has estado muchas veces conmigo aún sabiéndolo.

–¿Seguro que dejaste a esa negra como me dijiste?

Leandro miente con muchas facilidad:

–!sí y lo hice por ti y te dije que no me pidieras nada más!

Y está Leandro, que es el hombre más guapo que vio en su vida, pidiéndole que sean amantes y Daniel lo que más desea es estar con él. Pero piensa en lo que sentirían sus padres de saberlo joto y amante de un hombre casado. Su alma y su cuerpo dicen que sí pero su boca no.

–!no pienso ser el amante de un hombre casado!

Leandro se pone como loco:

–!pero no te importa ser mi puta! !Eso es lo que quieres, ser mi jotito, que te use!

Su tono lo ofende y Daniel se va llorando. Leandro corre hacia él y le agarra del brazo:

–Perdóname.

Aunque Leandro no quiere desnudar su alma, necesita de ese chico y habla con desesperación, desea conservarlo a su lado siempre. Lo mira de frente, le pone las dos manos en la mejilla con la esperanza que él vea su ternura y se dé cuenta de lo mucho que significa en su vida:

--cuando hacemos el amor me siento mucho más feliz que cuando lo hago con mi esposa.

Daniel se aparta de él, no quiere que lo convenza:

--déjame...

Se arregla la ropa, está a medio vestir.

--no seas tonto Daniel.¡¡no puedes cambiar lo que sientes por mi¡¡ sólo has hecho el amor conmigo.¿no te dice nada eso? --dice Leandro con angustia.

Daniel lo mira triste y le dice:

--algo en mi interior me dice que puedo cambiar y amar a una persona que no me use.

--no te engañes. Nunca sentirás por nadie lo que sientes conmigo.

Daniel lo mira dolido y le dice:

--pero no seas tú el que mates esa ilusión. Creo que si voy a ser joto me merezco algo mejor que ser el amante de un hombre casado. Y sino mejor estar solo o usarte yo a ti cuando necesite desahogarme 

Leandro lo ve tan triste que no le dice nada más y lo deja ir. Leandro se viste en silencio. Sus ojos se le humedecen por la pena. Da un golpe a la pared con rabia. No solo le duele sentir que pierde a Daniel sino que le duele aún más que eso le duela.







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