lunes, 19 de octubre de 2026

Capitulo 15

 


Al salir de la prepa, Daniel oye un claxon y todo él se revoluciona pensando en Leandro, en el día que lo fue a buscar a la prepa y lo llevó a la bodega de la colonia donde le hizo del amor. Aunque no deja de repetirse que no está bien, desea que sea él. Se sorprende al ver que es su padre. Se asusta.

--¿pasó algo?

--ven, tenemos que hablar sin que tu mamá lo sepa.

--¿¿se puso mal mi mamá? --dice el chico con angustia.

--no, no... no es sobre su salud, sube y te cuento.

De camino a la casa, Daniel padre pone a su hijo al corriente de su situación económica. 

--tu mamá no debe saber que yo hablé contigo. Tiene que parecer que es una cosa tuya. Tú ya eres un hombre y a mi las cosas me van mal. Me tienes que ayudar, es por tu mamá. Yo quisiera sacarla de trabajar pero ella no quiere. Yo le hablé de que tu trabajaras pero ella no quiere dice que eres muy pequeño para eso.

--¡¡yo ya no soy un niño¡¡ --dice el chico ofendido.

El hombre mira a su hijo con orgullo:

--busca un empleo que puedas compaginar con tus estudios, no le digas nada a tu madre hasta que ya tengas el empleo, que ella piense que es cosa tuya y diga lo que te diga ella yo no te dije nada... fue tu decisión.

--si, conseguiré chamba y os ayudaré... te lo juro.

--de eso estoy seguro.

El padre mira a su hijo con orgullo.








En sus ratos libres, diario en mano, Daniel se dispone a buscar empleo.

--¿¡donde vas tan concentrado??¡ --le pregunta Leandro.

--las cosas en mi casa están mal, necesitamos dinero... ando buscando empleo.

Leandro le sonríe:

--yo conozco gente, deja que...

Daniel lo corta:.

--¡¡no, puedo buscar empleo yo solo¡¡

--sí, pero si yo te lo puedo poner más fácil... para eso están los amigos.

--gracias pero no me hace falta. No necesito nada de ti. No somos amigos. 

 Daniel no le quiere deber favores y eso le duele a Leandro aunque en el fondo se siente orgulloso del empuje del chico y de sus ansias de ayudar en casa.

--pues que te vaya bien y cualquier cosa que necesites ya sabes. Yo sí te considero un amigo.

–pues me tratas como tu puta.

Es un duro reproche que Leandro no responde porque no le interesa que saque ese tema.

Daniel está muy nervioso con la búsqueda de su empleo y ha hablado con Leandro tranquilamente, ya no pensando en su cuerpo especialmente y eso le gusta. Tiene suerte y enseguida le dan una oportunidad. Va corriendo al negocio de su mamá a decirle. Se emociona al ver que Leandro está ahí. Se sonríen.

--hola, ¿que tal? --Leandro.

--¿necesitas algo, hijo? --Renata.

Daniel está muy contento, le quiere decir a su mamá que ya tiene empleo, también quiere que lo sepa él. Especialmente Leandro, quiere que sepa que logró empleo sin su ayuda.

--mañana empiezo a trabajar, mamá --Renata.

Leandro le sonríe:

--felicidades.

Daniel lo mira contento. Renata no está tan contenta:

--¡¡tu padre ya habló contigo ¿¿verdad?

--papá, ¿que me tenía que decir? --dice Daniel tratando de disimular. 

Leandro le ayuda:

--señora, perdone que me meta pero es bueno que los chicos aprendan las responsabilidades de la vida. Así tendrá para sus gastos y podrá ayudar en la casa.

--si pero ¿y los estudios?

--Daniel, es muy listo... podrá con todo ¿verdad?

Daniel hace que sí muy contento y Leandro le guiña un ojo. Se  va, Daniel no deja de mirarlo. Leandro le sonríe antes de irse.









Dos días después...

Al anocher, Leandro llega a la colonia. Se encuentra a Daniel muy triste.

--¿que te pasó?

Casi llorando Daniel le dice:

--perdí mi empleo.

Leandro lo mira sorprendido. Daniel lo abraza ya que necesita de él.

Leandro y Daniel abrazados.

--ven, vamos... yo te ayudaré... --le dice Leandro con dulzura.

Daniel lo mira excitado. Aunque no deja de repetirse que está mal, necesita más que nunca que los brazos del guapísimo Leandro lo reconforten.

--será la última vez, pero ahora estoy mal y hacer el amor con Leandro es lo único que me dará fuerzas para volver a intentar tener empleo --dice para sí.

Leandro lo lleva a su coche y Daniel se pregunta si será ahí donde harán el amor o lo llevará a un sitio especial. Leandro sonríe seductor. Siente el deseo de él, sabe que Daniel espera que hagan el amor. Leandro abre el coche y Daniel se prepara para subir.

--¿donde vas, Daniel?

--subimos, ¿no?

--¿para qué? --pregunta Leandro haciendo el que no sabe.

--bueno, yo... tu me dijiste que...

Leandro no deja de sonreir, abre la guantera del coche:

--lo tengo aquí.

Leandro saca una tarjeta y cierra el coche para decepción de Daniel.

--Toma.

--¿y esto? --Daniel.

--es la empresa de un amigo mío, te dará empleo y es buena onda, no tendrás problemas.

Daniel se siente herido ya que desea hacer el amor con él y está molesto porqué él lo trata como simple amigo.

--¡¡ya te dije que no queria tu ayuda¡¡

--si ya, pero has perdido tu empleo.

Muy molesto Daniel le dice tirando la tarjeta:

--¡¡yo no quiero tu mugrosa tarjeta, te demostraré que no te necesito para encontrar empleo¡¡

Daniel se va corriendo y Leandro sonríe. Leandro sabe que lo ha dejado con ganas de sexo y que lo tiene justo donde quiere y eso gusta al guapísimo marinero.


Daniel tiene suerte ya que en seguida consigue otra empleo.

--la próxima vez que vea a Leandro se tendrá que tragar sus palabras... --dice orgulloso.





2 meses después...

Leandro sonríe con ternura a Daniel al que ve en la colonia triste. Conoce esa mirada.

--¿has vuelto a perder el empleo? ¿que es el décimo que pierdes?

Aunque le hace gracia no se ríe, lo trata con cariño. Daniel lo mira casi llorando.

--¿¿¡porque me pasa esto?¡¡¿porque no me sale nada bien en la vida?? Mi padre va a decir que soy un fracasado que no puedo demorar en un empleo. 

Leandro lo acaricia con ternura:

--es que eres un necio, en esta vida no se llega a ningún lado si no tienes amigos que te recomiendan, todos esos empleos de cuarta que te conseguiste no te convenían... ¿porque no me haces caso a mi? 

Daniel lo mira triste piensa que es Leandro quien no le hace caso a él ya que se ven frecuentemente pero no tienen sexo y aunque no lo quiere reconocer en el fondo es lo que Daniel necesita. Leandro guarda esa tarjeta que hace tiempo que le quiera dar en el bolsillo de Daniel y le dice:

--Llama, si quieres no digas que vas de mi parte... son buena gente...

--¿y de que es?

Leandro sonríe:

--¿te interesa?

--bueno... es un trabajo... tal vez llame pero quiero conseguir el trabajo sin tu ayuda.

--si claro,  es una empresa que se dedica a comercializar mariscos, son buena onda, ya verás como ahí estarás bien. 

--me lo pensaré pero si voy será por mi mismo... no te mencionaré.


Daniel se va sin decirle más., cuando ya no se ve el muchacho. Leandro toma su celular y marca un número:

--Marcos, primo, perdón por la hora... pero necesito pedirte un favor... 

--(...)

--si, es de ese chico que te hablé... Daniel Rosales...seguro que te llama... dale el empleo y trátalo bien...Está estudiando pero necesita mucho el dinero en su casa y en los otros empleos que ha ido no le ha ido bien...y una cosa... Daniel no debe saber que yo te llamé.

--(...)

--gracias, tú sí que eres un cuate, sabía que no me ibas a fallar... 

Luego cuando cuelga sonríe con cariño:

--no es que no confíe en ti, Daniel, pero si te puedo ayudar es una tontería que tengas que estar sufriendo,  tus problemas de chamba ya se acabaron.

A primera hora del dia siguiente, Daniel llama para una entrevista en la empresa de Marcos. No menciona a Leandro pero Marcos lo reconoce por el nombre y le entrevista. Le pone las cosas fáciles. 

--el empleo es tuyo.

Daniel no puede estar más feliz. No imagina que Leandro está detrás de todo.


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