Leandro llega a su casa. La rabia lo domina. Perla lo espera despierta. Le va a reclamar ya que no sabe dónde estaba, Leandro lo que menos quiere es discutir. Quiere llegar a su dormitorio velozmente sin que ésta tenga tiempo de detenerlo pero Perla se le pone delante y aunque las intenciones de ella son la de discutir, le ve el golpe en la cara.
--¿mi amor, quién te golpeó? --le pregunta.
Perla lo quiere acariciar pero él se aparta molesto. Le da mucha rabia recordar lo que ha pasado.
--déjame, estoy cansado.
él quiere apartarse de su esposa pero ella le toca cerca del golpe:
--¿te duele?
--¡¡No¡¡ --dice él brusco.
Leandro va hacia la habitación y Perla detrás.
--¿que pasó?
--¡¡nada, nada¡ --dice él molesto y empezando a desnudarse.
Leandro no le quiere contestar y se quiere sacar a su esposa de encima pero ella insiste en saber:
--¿cómo te golpeaste?
--¡¡nada una pelea con un borracho.¡¡ Yo caminaba tan tranquilo y me golpeó así como así.
--¡¡cada vez hay más inseguridad¡¡que bueno que no te pasó nada grave. Yo me muero si a ti te pasa algo¡
Ella lo abraza por el cuello, lo empieza a besar cerca del golpe. Lo quiere desnudar pero él se aparta de ella:
--¡¡ahora no es el momento¡¡
--¡¡deja que mi amor te consuele¡¡ --le dice ella intentando besarlo de nuevo.
--¡¡no¡¡ --dice él con un poco de molestia.
Perla se da cuenta que su marido no quiere estar con ella y llorosa le dice:
--¿que te pasa conmigo?
El guapo Leandro resopla. Le sacan de quicio las escenas de celos y llanto de su esposa. Le desesperan las broncas con su esposa y sabe que ahora le llueve una y bien gorda. Leandro conoce bien sus encantos y sabe muy bien cómo evitar una pelea con su esposa. Si la pasión tuviera un nombre sería Leandro, con todo el fuego que lleva dentro Leandro besa a su esposa y la tira a la cama. Ella está feliz de la agresiva seducción de su marido. Disparar a su esposa es su mejor manera de desahogar su rabia. Se siente relajado pero igualmente frustrado y triste. Perla está entusiasmada y abrazada al pecho desnudo de su guapo marido:
--me haces la mujer más feliz del mundo, cuando estoy en tus brazos se me olvida todo. te amo tanto... ¿y tú?¿eres tan feliz como yo?
Ella no lo mira a los ojos y él pone cara de fastidio.
--mi amor ¿me oyes?
Y justo cuando Perla levanta la cabeza para mirarlo a los ojos. Él los cierra fingiendo que se durmió. Perla lo mira con ternura y deseo. Lo acaricia. Le da un ligero beso en los labios:
--te amo, mi amor.
Perla pega su cuerpo bien al de su marido esperando que el sueño la venza. No tarda en quedarse dormida. Leandro se mueve un poco con cuidado, quiere comprobar si su esposa duerme. Ve que no se mueve y sale de la cama. Pasea por la habitación desnudo y muy nervioso y furioso:
--Daniel, Daniel... ¿¿¡que me hiciste?¡¡¿¿qué??
Se lleva las manos a la cabeza. Tiene un nudo en la garganta y ni él mismo entiende tanto dolor. Le martillean las palabras de Daniel. Leandro está furioso consigo mismo por importarle tanto el rechazo de Daniel.
--¡¡él me quiere aunque se niega a aceptarlo pero es él el que me necesita a mi y no yo a él¡¡¡él sin mi está perdido, está solo y en cambio yo puedo tener en mi cama y en mi vida a cuantas personas quiera. No es él quien no quiere saber de mi, soy yo el que no está interesado en él¡¡¡Para mi él ya murió, seremos extraños, a ver cuanto le dura el no querer estar conmigo¡¡
A pesar de su apariencia de hombre duro, estaba seguro que Daniel lo idolatraba y que jamás lo hubiera tratado de esa manera. El puñetazo le ha dolido más en su amor propio. Se toca la barbilla mientras se dice:
--¡¡esto no te lo voy a perdonar nunca, Daniel¡¡nunca¡¡
Semanas después... Leandro va como siempre a casa de Jennifer. Ésta lo recibe feliz. Tiene que contarle algo, él va al grano.
--no tengo mucho tiempo --dice desnudándose y desnudándola.
Y mientras la lleva a la cama ella trata de decirle:
--tengo una buena noticia.
Él lo único que quiere es hacerle el amor y no le hace caso.
--luego, luego me cuentas --jadea él ya tirado sobre de ella en la cama.
--dejé de tomar la pastilla..Ya no me estoy cuidando...
Ella habla con mucha ansiedad. Él se para en seco. La mira molesto:
–!que?!
--¿y si tenemos un hijo? ¿te gustaría ser el papá de mi hijo?
Él se levanta. Se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡estás loca¡¡ No, no me gustaría tener un hijo tuyo.
Ella lo mira triste:
--¿y porque?
Él está muy alterado:
--¿¡para que quieres tener un hijo mío?¡¡
--fue un capricho de mi marido. Es que dijo que si no me quedaba embarazada me iba a dejar y me obligó a tirar las pastillas delante de él y hasta la caja que tenía de reserva. Yo no me puedo dar el lujo de que me deje, perdería demasiado.
Leandro está molesto y se empieza a vestir y ella trata de retenerlo:
--por favor, sería algo entre tú y yo. Nadie lo sabría. ¡¡no te vayas¡¡ --ella.
Ella lo quiere abrazar para seducirlo pero él se aparta de ella:
--¡¡lo sabría yo y punto¡¡no es mi problema si tu marido quiere tener un hijo y tú no¡¡¡a mi no me metas en tus cosas¡¡
--¡¡no quiero. Yo no quiero tener un hijo de ese viejo asqueroso prefiero que sea tuyo. Sería muy bonito sentir como una parte de ti crece dentro mío y ese hijo me ataría siempre a Gustavo que se creería su padre¡¡
La mujer trata de impedir que su amante se vista:
--¡¡¿¡que haces?¡¡¡no me hagas eso¡¡
Y mientras el guapo marinero se abrocha los pantalones, le dice:
--un hijo es algo muy serio,no se puede tomar a la ligera.
Ella lo abraza y le dice:
--¡¡por eso quiero que sea tuyo porque tú eres EL HOMBRE, el único hombre que me ha dejado marcada y quiero que esa marca sea eterna y que mejor que con un hijo.
--¡¡atrapar a un hombre con un hijo es algo muy sucio y yo no voy a dejar que lo hagas conmigo¡¡ --dice él poniéndose la camisa.
--¡¡me estás ofendiendo, tu hijo llevaría los apellidos de mi marido, no te iba a reclamar nada.
--¿¿y cómo le harías? ¿Hablarías con mi esperma para que te embarace antes que tu marido? porque si tienes relaciones con los dos no sé como le harías --le dice con sarcasmo.
--tú eres más macho. Tú me embarazas a la primera seguro, no tengo dudas de eso.
Leandro sonríe orgulloso y ella está segura que él aceptará:
--soy honesta, sino no te lo hubiera dicho.Si yo hubiera querido tengo un hijo tuyo y no te enteras. No lo hago de mala fe, de corazón me haría mucha ilusión tener un hijo tuyo --llorosa.
--¡¡pues yo no quiero un hijo.Tengo una niña preciosa y no quiero más¡¡
Leandro ya está vestido y se iba a ir, ella trata de retenerlo:
--¡¡no te vayas¡¡
--es lo mejor hasta que se te pase toda esta tontería de querer tener un hijo.
--¿y si le diste un hijo a Perla?¡¡¿porque a mi no?? --dice ella molesta.
--es distinto, ella es mi esposa..
--¿a caso yo no soy importante para ti? --le reprocha.
--¡¡no me gusta que me griten¡¡
Él ya está en la puerta. Muy seria, ella le dice:
--Ella se casó embarazada ¿no? ¿por eso te casaste?
--no exactamente, pero sí se casó embarazada.
--¡¡lo hizo para atraparte, yo no, yo lo hago porque de tener un hijo con algún hombre quiero que sea contigo¡¡ --dice desesperada.
Él se va y ella cae en el suelo llorando. A él le duele ese llanto que oye tras la puerta pero está molesto y se va.










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