Jennifer se da un buen taco de ojo mientras el guapo marinero se viste a toda prisa.
--¿de veras te tienes que ir?
--ya sabes que sí, se me hace tarde.
--¿no quieres desayunar conmigo?
--No, no quiero llegar a mi casa enseguida. Estoy deseando descansar.
--puedes descansar en mi cama, yo no te molesto, es que me paso el día sola...
--tú sabes que no puedo. Así ha sido desde el principio. No tienes de qué quejarte, recién vine a verte un momento directamente. Ya me tengo que ir, a Perla le extrañará si tardo más...
--¡¡a esa no me la menciones en mi casa¡¡
Leandro sonríe muy seductor, la acaricia. Ella se ve molesta.
--¿estás enojada?
--un poco...
--venga, dame un beso.tontita...
Los dos se besan. Y es un beso que Jennifer quiere hacer eterno. Leandro se aparta de su amante muy sensualmente:
--ya es tarde... me tengo que ir...
Con algo de reproche, ella le dice:
--si claro... no sea que la santa de tu esposa se preocupe.
--por cierto... ¿y tu esposo? dale recuerdos.--dice el otro con ironía.
--¡bobo¡¡ --enfadada.
Leandro la abraza, la estrecha contra sus brazos, muy seductor le dice:
--pero un bobo que te hace disfrutar como nadie en la cama.
Y se besan como fieras salvajes.
--¿y cuando nos vemos? --dice ella cuando se van separando y no porque ella quiera.
--yo te busco si puedo en la noche.
--te estaré esperando.
Ella le da un pellizco en las pompas y él se gira seductor. Antes que se vaya ella se lanza a sus brazos y le da un fuerte beso y se despiden con una sonrisa. Leandro se va feliz y orgulloso de resultar tan atractivo.
Por su lado, sin dejar de pensar en él, Daniel se instala en la nueva colonia junto a sus padres. No puede estar más enojado con todo el mundo.
Pasada la media tarde, Leandro se despierta. Sale al comedor mediodormido. Perla está dando el pecho a la bebita. El guapo hombre las mira con ternura.
--hola --dice muy sonriente.
Perla lo mira enamorada:
--ya enseguida acaba la toma.
--no, no tengas prisa. Me encanta miraros. Es una estampa muy bella. --dice él con mucha dulzura.
Cuando la mujer acaba va a acostar a la bebita,
--no la acuestes todavía, deja que yo la tenga en mis brazos.
Leandro acuna un rato a su hija y después entre los la acuestan. Están frente a la cama y Perla mira a su marido con deseo. El hombre está totalmente desnudo y ella lo acaricia y lo besa. Sus manos van bajando. Él se da cuenta de lo que quiere. Se aparta de ella y es que a él no le apetece demasiado tener que volver a hacer el amor.
--tengo hambre. --dice él.
--si claro.
Durante la comida Perla no deja de mirar a su esposo con deseo y después muy coqueta le dice echándose encima de él:
--el postre soy yo…
--Perla estoy cansado. --dice él apartándose.
--hace mucho que no me haces el amor.--dice ella apasionada y queriéndolo besar.
--No, no... hoy no.
Él se aparta y ella molesta le dice:
--¿¿y porque no??
Leandro la mira sin saber qué decir. Perla tiene muchas ganas de hacer el amor con su marido y le molesta que él la rechace.
--¿¿¡que es lo que te pasa??¡¡¡¿porqué no quieres hacer el amor??¡¡
--no grites, la niña se va a despertar.
Perla está desesperada:
--es que yo te necesito, hace mucho que no me tocas.
--No tanto y debes entender que estoy cansado.
--pero es que...
--Me voy a dar una ducha.
Perla lo ve irse triste y una vez más se queda con las ganas. Leandro siente su tristeza y le da pena pero es que no sabe qué excusa poner y después de haber estado con Daniel y Jennifer no tiene ganas de estar con ella, prefiere guardar fuerzas para Jennifer con la que disfruta más.
Algo más tarde, mientras Perla prepara la cena, Leandro va a salir. Se va a despedir de su esposa desde la puerta para que esta no le haga preguntas. Perla está en la cocina, la puerta está abierta y Leandro, que se ha ido a despedir de su bebita, tiene que pasar por esa puerta. Lo hace con cuidado para que su esposa no lo para. Perla se gira. Se sorprende al ver a su marido apunto de salir.
--¿te vas?
Leandro pone cara de fastidio:
--¡¡ya me pillaron¡¡ --piensa.
Tiene muchas ganas de estar con Jennifer y además tiene miedo que si falla ella lo acabe dejando y le gusta mucho las cositas que le hace.
--sí, me tengo que ir.
Perla se le acerca.
--¿y se puede saber a donde?
--al trabajo... si eso... me tengo que ir al trabajo.
--¿hoy no tenías fiesta?
--¡¡claro que sí, pero es que me tenían que dar un recado, no tardo¡¡
--¿y la cena?
--ya como cualquier cosa en el camino.
Leandro da un rápido beso a su esposa y se va apurado. Perla se queda triste. Y mientras Leandro hace furiosamente el amor con Jennifer, Perla mira llorosa a su bebita:
--¿¿que es lo que le pasa a tu papá?? se supone que los bebés unen a las parejas. ¿porque siento que ya no le gusto como antes?¿tal vez será que yo me descuidé por el embarazo? Tengo que volver a seducirlo, no puedo permitir perder al gran amor de mi vida.
Perla se maquilla, se pone un sexy camisón que no usaba desde la luna de miel. Todo para seducir a su marido y se lo queda esperando en el salón. Éste llega muy tarde y con los zapatos en las manos para no hacer ruido. Se sorprende al ver a su esposa en el sofá, dormida. Quiere pasar sin despertarla, Perla tenía el sueño ligero.
--¿¿de donde vienes a estas horas??
--es que la cosa se alargó más de lo que pensé, me voy a la cama. Mañana tengo que madrugar.
Perla se levanta para seducir a su marido:
--¿no me das un beso?
Él le da un rápido beso pero ella lo aprieta bien:
--te amo. te deseo y quiero que me hagas el amor.
--es tarde, estoy cansado.
Perla lo abofetea y se pone a llorar. Él la mira aturdido, no tiene ganas de una escena de celos y le duele verla sufrir.
Perla llora tumbada en el sofá, Leandro se le acerca. Se pone de cuclillas frente a ella. La acaricia.
--no llores, ya sabes que no me gusta que llores.
--¿y porqué me haces sufrir?
--no es eso.
--¿es que ya no me quieres o es que tú...?
Perla tiene miedo a pensar que su esposo le es infiel y él no lo quiere que lo diga.
--no digas tonterías
Perla se desnuda para provocarlo:
--¿es que ya no te gusto?¿es que no te gusta hacer el amor contigo?
--Claro sí. No me gustas, me encantas.
Y con furia la toma entre sus brazos y con las pocas fuerzas que le queda hacen el amor. Perla ya se queda tranquila... Leandro está rebentado. Ha sido una noche intensa.
--voy a dormir a pierna suelta. --dice agotado.
Ella lo mira contenta. Lo acaricia con deseo su fornido pecho:
--pobrecito, que cansado que te deja el trabajo.
Él sonríe:
--pero para que veas que te quiero te he querido complacer.
--¿es muy duro el trabajo, mi amor.? --dice ella acariciándolo y mirándolo con pena.
--ni te lo imaginas... --dice con una pícara sonrisa pensando en su encuentro con Daniel.
















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