jueves, 15 de octubre de 2026

Capitulo 5

 





Jennifer se da un buen taco de ojo mientras el guapo marinero se viste a toda prisa.

--¿de veras te tienes que ir?

--ya sabes que sí, se me hace tarde.

--¿no quieres desayunar conmigo?

--No, no quiero llegar a mi casa enseguida. Estoy deseando descansar.

--puedes descansar en mi cama, yo no te molesto, es que me paso el día sola...

--tú sabes que no puedo. Así ha sido desde el principio. No tienes de qué quejarte, recién vine a verte un momento directamente. Ya me tengo que ir, a Perla le extrañará  si tardo más...

--¡¡a esa no me la menciones en mi casa¡¡

Leandro sonríe muy seductor, la acaricia. Ella se ve molesta.

--¿estás enojada?

--un poco...

--venga, dame un beso.tontita...

Los dos se  besan. Y es un beso que Jennifer quiere hacer eterno. Leandro se aparta de su amante muy sensualmente:

--ya es tarde... me tengo que ir...

Con algo de reproche, ella le dice:

--si claro... no sea que la santa de tu esposa se preocupe.

--por cierto... ¿y tu esposo? dale recuerdos.--dice el otro con ironía.

--¡bobo¡¡ --enfadada.

Leandro la abraza, la estrecha contra sus brazos, muy seductor le dice:

--pero un bobo que te hace disfrutar como nadie en la cama.

Y se besan como fieras salvajes.

--¿y cuando nos vemos? --dice ella cuando se van separando y no porque ella quiera.

--yo te busco si puedo en la noche.

--te estaré esperando.

Ella le da un pellizco en las pompas y él se gira seductor. Antes que se vaya ella se lanza a sus brazos y le da un fuerte beso y se despiden con una sonrisa. Leandro se va feliz y orgulloso de resultar tan atractivo.


Por su lado, sin dejar de pensar en él, Daniel se instala en la nueva colonia junto a sus padres. No puede estar más enojado con todo el mundo.







Pasada la media tarde, Leandro se despierta. Sale al comedor mediodormido. Perla está dando el pecho a la bebita. El guapo hombre las mira con ternura.

--hola --dice muy sonriente.

Perla lo mira enamorada:

--ya enseguida acaba la toma.

--no, no tengas prisa. Me encanta miraros. Es una estampa muy bella. --dice él con mucha dulzura.

Cuando la mujer acaba va a acostar a la bebita,

--no la acuestes todavía, deja que yo la tenga en mis brazos.

Leandro acuna un rato a su hija y después entre los la acuestan. Están frente a la cama y Perla mira a su marido con deseo. El hombre está totalmente desnudo y ella lo acaricia y lo besa. Sus manos van bajando. Él se da cuenta de lo que quiere. Se aparta de ella y es que a él no le apetece demasiado tener que volver a hacer el amor.

--tengo hambre. --dice él.

--si claro.

Durante la comida Perla no deja de mirar a su esposo con deseo y después muy coqueta le dice echándose encima de él:

--el postre soy yo…

--Perla estoy cansado. --dice él apartándose.

--hace mucho que no me haces el amor.--dice ella apasionada y queriéndolo besar.

--No, no... hoy no.

Él  se aparta y ella molesta le dice:

--¿¿y porque no??

Leandro la mira sin saber qué decir. Perla tiene muchas ganas de hacer el amor con su marido y le molesta que él la rechace.

--¿¿¡que es lo que te pasa??¡¡¡¿porqué no quieres hacer el amor??¡¡

--no grites, la niña se va a despertar.

Perla está desesperada:

--es que yo te necesito, hace mucho que no me tocas.

--No tanto y debes entender que estoy cansado.

--pero es que...

--Me voy a dar una ducha.

Perla lo ve irse triste y una vez más se queda con las ganas. Leandro siente su tristeza y le da pena pero es que no sabe qué excusa poner y después de haber estado con Daniel y Jennifer no tiene ganas de estar con ella, prefiere guardar fuerzas para Jennifer con la que disfruta más.




Algo más tarde, mientras Perla prepara la cena, Leandro va a salir. Se va a despedir de su esposa desde la puerta para que esta no le haga preguntas. Perla está en la cocina, la puerta está abierta y Leandro, que se ha ido a despedir de su bebita, tiene que pasar por esa puerta. Lo hace con cuidado para que su esposa no lo para. Perla se gira. Se sorprende al ver a su marido apunto de salir.

--¿te vas?

Leandro pone cara de fastidio:

--¡¡ya me pillaron¡¡ --piensa.

Tiene muchas ganas de estar con Jennifer y además tiene miedo que si falla ella lo acabe dejando y le gusta mucho las cositas que le hace.

--sí, me tengo que ir.

Perla se le acerca.

--¿y se puede saber a donde?

--al trabajo... si eso... me tengo que ir al trabajo.

--¿hoy no tenías fiesta?

--¡¡claro que sí, pero es que me tenían que dar un recado, no tardo¡¡

--¿y la cena?

--ya como cualquier cosa en el camino.

Leandro da un rápido beso a su esposa y se va apurado. Perla se queda triste. Y mientras Leandro hace furiosamente el amor con Jennifer, Perla mira llorosa a su bebita:

--¿¿que es lo que le pasa a tu papá?? se supone que los bebés unen a las parejas. ¿porque siento que ya no le gusto como antes?¿tal vez será que yo me descuidé por el embarazo? Tengo que volver a seducirlo, no puedo permitir perder al gran amor de mi vida.

Perla se maquilla, se pone un sexy camisón que no usaba desde la luna de miel. Todo para seducir a su marido y se lo queda esperando en el salón. Éste llega muy tarde y con los zapatos en las manos para no hacer ruido. Se sorprende al ver a su esposa en el sofá, dormida. Quiere pasar sin despertarla, Perla tenía el sueño ligero.

--¿¿de donde vienes a estas horas??

--es que la cosa se alargó más de lo que pensé, me voy a la cama. Mañana tengo que madrugar.

Perla se levanta para seducir a su marido:

--¿no me das un beso?

Él le da un rápido beso pero ella lo aprieta bien:

--te amo. te deseo y quiero que me hagas el amor.

--es tarde, estoy cansado.

Perla lo abofetea y se pone a llorar. Él la mira aturdido, no tiene ganas de una escena de celos y le duele verla sufrir.

Perla llora tumbada en el sofá, Leandro se le acerca. Se pone de cuclillas frente a ella. La acaricia.

--no llores, ya sabes que no me gusta que llores.

--¿y porqué me haces sufrir?

--no es eso.

--¿es que ya no me quieres o es que tú...?

Perla tiene miedo a pensar que su esposo le es infiel y él no lo quiere que lo diga.

--no digas tonterías

Perla se desnuda para provocarlo:

--¿es que ya no te gusto?¿es que no te gusta hacer el amor contigo?

--Claro sí. No me gustas, me encantas.

Y con furia la toma entre sus brazos y con las pocas fuerzas que le queda hacen el amor. Perla ya se queda tranquila... Leandro está rebentado. Ha sido una noche intensa.

--voy a dormir a pierna suelta. --dice agotado.

Ella lo mira contenta. Lo acaricia con deseo su fornido pecho:

--pobrecito, que cansado que te deja el trabajo.

Él sonríe:

--pero para que veas que te quiero te he querido complacer.

--¿es muy duro el trabajo, mi amor.? --dice ella acariciándolo y mirándolo con pena.

--ni te lo imaginas... --dice con una pícara sonrisa pensando en su encuentro con Daniel.



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