viernes, 16 de octubre de 2026

Capitulo 8





Daniel está contento por haber vuelto a estar con ese hombre. Le encanta estar con él. Y mientras se viste, regañon Leandro le dice:

–!hoy ha sido una excepción pero es la última vez que me desobedeces, no puedes hacer lo que se te pegue la gana nada. Espera a que yo te de permiso!

Daniel baja de la nube y se da cuenta que su amante está enfadado:

--¿estás enojado?¿te molestaste?

Leandro lo mira algo enfadado y mientras se sube los pantalones dice:

--¿¡y tú qué crees?¡¡¡te dije mil veces que no entraras y tú no me has hecho caso¡¡

Daniel nunca había visto a ese chico molesto y le duele y le pone nervioso:

--bueno es que yo no pensé...

--¡¡sí, ese es el problema que tú eres un adolescente y te comportaste como tal¡¡

Daniel dice:

--¡¡pero yo no te obligué a nada y nos acostamos juntos y eso es porqué tú también lo deseabas¡¡

--¡¡no importa, eso no viene al caso¡¡¡aquí el hombre soy yo y se hacen las cosas  cuando yo quiero no cuando tú deseas¡¡

Este comentario hace enojar a Daniel que se ha ido vistiendo aturdido por el regaño del hombre que tanto le gusta. Ahora está muy molesto y se le enfrenta.

--¿a caso yo no soy hombre?¡también puedo tomar decisiones¡¡

--¡¡tú a penas eres un niño que empiezas a vivir y me tienes que hacer caso a mi que soy un hombre de verdad¡¡

--¡¡yo soy tan hombre como tú¡¡ --dice Daniel con rabia.

--¡¡que te quede claro que el que dice las cosas como van a ser en esta relación de nosotros soy yo, así que no vuelvas a tomar la iniciativa en nada¡¡

Muy enojado Daniel dice:

--¡¡pues esto se acabó, tú y yo hemos terminado para siempre¡¡

Leandro está ciego de la rabia, no se esperaba una cosa así:

--¿¿¿¡que???¡¡¿que tú me dejas a mi¡¡?

--¡¡sí, yo...¡¡¿¿ahora quien de los dos es el hombre??

Los dos se miran furiosos.

--¡¡no sabes lo que dices, tú...¡

Leandro no puede acabar la frase porque Daniel se va corriendo.

--¡¡no me dejes con la palabra en la boca¡¡

Daniel no lo escucha y se va sin mirar atrás. Siente que lo odia como lo ha deseado minutos antes. Leandro, a medio vestir, da un golpe con el puño en la pared. Está furioso.

--¡tú no me vas a dejar niño malcriado¡¡




Bien temprano en la mañana, Leandro termina con su turno. Está muy molesto por lo que pasó con Daniel. Está más molesto que cansado. Se queda cerca de la casa de Jennifer hasta que ve salir a Gustavo. Jennifer se sorprende al oír que alguien vuelve a entrar. Supone que es su marido.

--¡¡ya está otra vez fastidiando¡¡¡no se acaba de ir nunca¡¡ --piensa para ella.

--¿¿¡que es lo que quieres?¡¡¡ --grita ella desde la habitación.

--hacerte el amor hasta morir de cansancio --dice Leandro muy seductor.

Jennifer se acerca a él, le parece un sueño:

--¿¡qué haces aquí??¡

él sonríe:

--¿es que no me vas a abrazar?

--si claro...

A Leandro le gusta que Jennifer espere siempre por él y que haga lo que él diga.

--¿es que no te alegra de verme? --dice él muy seductor.

--si, sí pero es que no te esperaba... --dice ella perpleja.

Él sonríe, es su de sus mejores armas (a parte de su cuerpo de infarto):

--te quería dar la sorpresa.

--sí pero es que el imbécil de Gustavo se acaba de ir.

--lo sé... me esperé fuera... y ahora --jadeando y desnudándola-- no vine a hablar y quiero mi premio...

Los dos se devoran con deseo ya antes de llegar a la cama.


Por su lado, Daniel ha llegado a la prepa. Está enfadado con Leandro, con él mismo por gustarle ese hombre tanto.

--¡¡es un majadero¡¡¡que bueno que terminé con él para siempre¡¡  --piensa.

Pero tiene ganas de llorar y siento un gran vacío por dentro. Ese marino se le ha metido bien adentro.


Al salir de la prepa, Daniel se sorprende al ver que alguien le toca un claxon. Es Leandro desde su coche y aunque no quiere suspira.

--ven, sube.

--No --dice Daniel temblando.

Leandro usa su mejor sonrisa:

--ven, vamos a un sitio.

--¡no¡

--solo vamos a hablar

Daniel se sube, enloquece al estar al lado de ese hombre, pierde su voluntad. Leandro sonríe.  Lo lleva a la bodega de la colonia.

--¿¿qué hacemos aqui? --dice Daniel temblando.

--aquí hablaremos más tranquilamente --dice Leandro mientras bajan.

El guapo marinero no deja de sonreír y Daniel está totalmente seducido. Leandro lo besa y Daniel se funde en sus brazos. Leandro se siente orgulloso al ver que no  opone resistencia, lo tiene donde lo quería.

Después de hacer el amor y mientras se visten, Daniel mira a Leandro muy contento. Está feliz de estar con él. Ya se le ha olvidado el enojo de la última vez. Le gusta mucho estar con el marinero y está decidido a hacer lo que le diga para poder seguir viéndolo. Daniel espera que Leandro, que se está abrochando la ropa, le diga en lo que quedan. Ya que Leandro se muestra distante y no le dice nada, Daniel, con cierta ironía le dice:

--me dijiste que solo íbamos a hablar. 

Leandro que ya está vestido dice:

--te mentí, tú lo querias más que yo.

Con un poco de timidez, Daniel le dice:

--es verdad, tenía muchas ganas de estar contigo. Me gusta mucho. Cada vez más.

Leandro medio sonríe pero mantiene una pose distante y dice:

--Me alegro que te haya gustado, ahora si es la última vez.

Daniel lo mira sorprendido. No entiende porqué le buscó para acostarse con él y romper si ya habían roto. No puede creer que sea tan mezquino.

--¿¿¡como?¡¡ ¿¡es una broma no??¡¡

Leandro se siente grande, le gusta tener el control de las cosas. Siente que ahora sí todo se ha puesto en su sitio.

--ya lo sabes, no nos volveremos a ver.

Leandro se iba a retirar. Daniel le agarra del brazo con desesperación.

--¡¡no me puedes hacer esto¡¡

Leandro se aparta de él con cierta dureza:

--¡¡es lo mejor, si nos descubren se va a armar un lío muy gordo¡¡

Se iba a ir pero le da pena dejar a Daniel tan triste, se le acerca. Lo acaricia. Daniel lo mira con rabia y dolor. Con un tono de voz más dulce, Leandro le dice:

--es por protección a que nos descubran, cuídate.

Leandro se va y aunque por un lado se siente bien porque se ha quitado el gusto amargo de cuando Daniel lo dejó no puede evitar un sentimiento de culpa recordando la tristeza de Daniel y lo mucho que ha demostrado Daniel siempre que le gustaba. Igualmente se va sin mirar atrás. Daniel se va abatido.














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