viernes, 16 de octubre de 2026

Capitulo 7







 Daniel se gira y se encuentra con una amplia sonrisa de Leandro. Está feliz de verlo pero se pone nervioso por Renata. Teme que su mamá se vaya a enterar de algo. Se queda mirando al guapo hombre en silencio, resiguiéndolo de arriba abajo con deseo. Leandro sonríe de reojo a Daniel pero hace como el que no pasa nada. Luego el marinero le hace el pedido a Renata. Renata va a hablando:

--así que esta noche le toca guardia.

--asi, es... me tengo que quedar toda la noche vigilando.

--debe ser muy pasado, todas la noche solo sin ver a nadie.

--ni que lo diga.

Leandro mira con complicidad a Daniel que está muy nervioso. El guapo hombre toma su pedido.

--se lo pago a fin de mes como siempre.

--si claro.

Al irse, Leandro y Daniel se miran frente a frente. Leandro está más acostumbrado a fingir y actúa con normalidad. A Daniel le cuesta más hacer como el que no pasa nada para que ni su madre ni otras clientas se den cuenta que se acostaron. Leandro saluda al adolescente como saludaría a cualquier persona.

--¿hola, qué tal?¿cómo va?

Daniel lo mira nervioso:

--¿qué tal?

Y acercándose a la puerta, Daniel tiene clavada la mira en las pompas del guapísimo hombre ya que le fascina verlo caminar, Leandro le va diciendo:

--un gusto verte, hacia tiempo que no nos veíamos por aquí... hasta otra.

Daniel tiene deseos de gritar. Como quien no quiere la cosa, el adolescente se asoma a la puerta para ver irse a Leandro. El hombre es lo que esperaba. Se gira con disimulo y sonríe al ver al adolescente y luego sigue con su camino.


Es de noche, Daniel no se ha podido sacar de la cabeza su encuentro con Leandro. Piensa en su mirada, en su cuerpo. Se masturba recordando ese momento de sexo que pasó con él. Aunque no es lo mismo obtiene ya mucho placer sólo al recordar ese día. Tiene muchas ganas de verlo.

--¿y sí lo busco?. --se dice así mismo-- ¡¡No¡¡ no puedo hacerlo... es un hombre casado.

Su corazón palpita muy deprisa:

--¡¡pero él no me dijo que no pudiera hacerlo¡¡

Se limpia con un calcetín, se viste y se va corriendo.





Aunque le pilla más lejos la colonia ahora no es tampoco algo que no se pueda hacer. Está muy nervioso pero se acerca a él decidido:

--nos acostamos juntos y fue mi primera vez, no me puede regañar, no tiene nada de malo que sea yo el que tome la iniciativa si me muero por él.  --piensa Daniel.

Leandro está en su puesto muy serio. No mueve ni un solo músculo de la cara. Daniel se le acerca, se le planta delante. El deseo y el recuerdo de una noche de sexo que desea volver a repetir lo hace valiente y decidido

--hola, ¿que tal? ¿porqué tan serio?

Muy frío, Leandro dice:

--¿qué haces aquí?

--te echaba de menos y te quería ver, ya no podía esperar a que volviera a la colonia... ¿y porque tan serio?

--¡¡es mi trabajo¡¡

--pero ahora no te ve nadie, tengo ganas de ver cómo han avanzado en esta casa.

Daniel entra con confianza y Leandro se molesta. Le gusta ser él quien tome siempre la iniciativa, quien dé las órdenes. Ya no es tan amable como la primera vez pero el adolescente está tan ansioso de volver a estar con él, está tan feliz de tenerlo cerca que parece no darse cuenta.

--no puedes entrar, te tengo que dar permiso... --dice Leandro regañón.

Daniel va directo al baño y Leandro entra detrás de él, molesto porque no lo puede controlar.

--¡¡Daniel, sal de aquí¡¡no puedes estar aquí¡¡

--¡¡esto está ya casi listo¡

--Daniel...  --repite el hombre algo molesto.

--ya está el yacuzzi  y !con agua?

--si... y ahora vete o voy a perder la paciencia.

Para sorpresa de Leandro, Daniel empieza a poner en marcha el jacuzzi.

--siempre quise hacer esto.

--¡¡¿¿que haces? no hagas eso¡¡

--me voy a dar un baño.

--¡¡no te comportes como un niño malcriadro¡¡

Daniel está enloquecido con la idea de volver a estar con él y no le hace nada de caso. Se empieza a desnudar.

--¡¡no te saques la ropa¡¡

--¿quieres que me dé un baño con ropa? --pregunta Daniel con cierta ironía

--Daniel, no hagas que me enfade, vete... que no te lo tenga que repetir por enésima vez. Yo estoy trabajando.

--¿y la otra noche?

--eso da igual... la otra noche pasó.

Daniel ya está totalmente desnudo y se mete en el jacuzzi:

--Ven date un baño, no seas aguafiesta.

Daniel le acaricia en las partes bajas y Leandro se acaba desnudando:

--pero sólo nos bañamos.

Cuando ya están los dos en el jacuzzi,

--¿que haces, Daniel? --dice el hombre viendo que Daniel busca bajo el agua. 

--es que me encanta tenerla en mi boca.

Leandro sonríe. Hacen el amor. Leandro se muestra muy salvaje. A Daniel le duele más que su primera vez. Leandro le da mucho más duro. Es su manera de castigarlo por desobedecerlo. Leandro jadea como una bestia y Daniel se retuerce de dolor y placer.











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