Una vecina de la colonia se da cuenta que han puesto a la venta el departamento de Gustavo y Jennifer. Va corriendo al negocio de Renata para contar el chisme y de paso ver si se entera de algo más. En la colonia no se habla de otra cosa. Muchas saben del chisme o quieren saber, todas hablan alrededor de Renata.
--pues, sí, sí. Venden el departamento para repartirse el dinero, todo a partes iguales.
--pues eso que él la quería dejar en la calle... y sin nada literalmente.
--¡¡si, si¡¡¡¡que bochorno¡¡
Son Renata y cuatro vecinas las que hablan.
--pues a mi me da pena y más por su bebé que nació en la cárcel. Menos mal que están bien los dos y sólo pasaron una noche en la cárcel.--dice Renata.
--¡¡es lo que se merece la perdida y ya puede dar gracias que sólo fue una noche¡¡
--lo que yo no entiendo --dice otra-- es como el marido le da la mitad de la casa, de todo.
--se ve que se han hecho las pruebas de sangre--explica la chismosa del barrio cuyos comentarios son tan fiables como los del telediario-- y el bebé sí es del marido y le tiene que dar una buen dinero ahora y una buena pensión..
--pobre hombre. Encima de los cachos que le ha hecho llevar esa perdida.
--es que hay cada sinvergüenza…
--y hablando de sinvergüenzas... --susurra una mientras entra Leandro.
Leandro se siente incómodo por las miradas inquisitorias de las chismosas, por sus murmullos.
--buenos días --les dice él con rintintin.
Ellas contestan de pasada, apartadas de él como si se les fuera a pegar algo. Renata sí actúa con normalidad y trata a Leandro como a cualquier cliente. Leandro se va con su compra. Procura mostrarse normal pero le molesta mucho que se la pasen hablando de él.
Sin imaginar que Leandro acaba de salir y se va por el mismo camino que él viene, Daniel está yendo hasta el negocio de su mamá.
Mientras, en el negocio de Renata. Siguen hablando del TEMA. Ahora los chismes se centran en Leandro.
--dicen que la mujer no le deja ver a la niña.
--pues se lo merece por degenerado.
--pues a mi me da pena la niña, ella no tiene la culpa de nada y una cosa son los problemas de pareja y otra la relación padres e hijos --Renata.
Como a las otras no le interesa ese tema no le hacen caso y siguen hablando de otras cosas:
--¿y se seguirán viendo con la perdida?
--no -dice la más chismosa-- la muy descarada. Le gustaba la vida cómoda. Además ella hasta se fue del país con una hermana que vive en Brasil.
--¿y el marido?
--pues como se la pasaba viajando pues no creo que vuelva a la Colonia.
Daniel gira la esquina y se topa con Leandro. A los dos les gusta verse pero Daniel está dolido por todo lo que ha pasado y le gira la cara. Leandro le sonríe:
--vale, me lo merezco. ¿me vienes a buscar en la noche y hablamos?
--No.
Daniel traga saliva, está lleno de dudas. No desea caer en la tentación pero ésta es muy grande. Leandro se le acerca para provocarlo y hacerlo caer. Daniel iba a pasar de largo pero Leandro lo agarra del brazo:
--ahora estoy solo, como tú siempre querías. Me estoy divorciando, ahora vivo con un amigo pero pronto viviré solo. Me gustaría saber si estaré solo o cuento contigo... tú eres una persona muy especial para mí.
–¿En serio soy especial para ti o sólo porque no tienes a nadie más?
Leandro extiende su mano:
–ven conmigo. Déjame demostrártelo.
Daniel se resiste. Y Leandro pega su cuerpo al de Daniel. Todo él tiembla al sentir detrás del cuerpo del marinero que le vuelve loco.
--vamos a la bodega... tenemos que hablar.
--no --dice Daniel jadeante.
Leandro lo abraza. Daniel no se puede soltar.
--¡¡nos van a ver¡¡ --dice Daniel muy asustado.
--pues vente conmigo..
Leandro lo mira seductor. Le guiña el ojo. Le sonríe y Daniel se pierde y lo sigue. Ya en la bodega Leandro lo besa y Daniel le responde. Después de hacer el amor hay un silencio. Daniel es a lo que está acostumbrado. Leandro lo ha usado y ambos se visten en silencio pero esta vez el marino lo acompaña a la calle. Daniel no dice nada pero le gusta estar con él. Ambos caminan juntos. Leandro lo mira con dulzura y le dice:
--¿y qué hacemos? ¿vamos a seguir perdiendo el tiempo como niños o vamos a vivir la vida juntos?
Daniel no lo mira para no quedar atrapado en esa mirada:
–no sé. Eres tú el que me usas y me tiras. El que haces conmigo lo que quieres. Eres tú el que miente y siempre es infiel ¿Esto es lo que me espera?
Y Leandro que considera un honor que él deje a alguien estar a su lado le duele el reproche pero Daniel se le ha metido más a dentro de lo que jamás se le metió nadie:
–a mi me gustaría cambiar. Contigo. Si a los dos nos gusta estar juntos ¿porque nos tenemos que frustrar?
--no quiero ser joto...
--ni yo, es que no sé que manía de la gente y nosotros mismos de poner nombres a las cosas. Tú me deseas y yo a ti... ¿estás bien a mi lado?¿no te gusta estar conmigo?
--si. Sabes que nunca he sido feliz en otro lugar que no sea a tu lado.
--pues eso es lo que importa, ser feliz y rodearnos de personas que nos hagan felices... no importa si entre las piernas nos cuelga algo o no, lo importante es estar con una persona que te atraiga. --Leandro.
–y ser fiel –asiente Daniel– y tú en eso no vas bien.
–dejame intentarlo, vemos que onda con nosotros, que tipo de relación podemos llevar, que sentimos, que nos une.
–yo sé que te amo y quiero estar a tu lado para siempre, Leandro ¿Y tú?
--a mi me gustaría.
Los dos van caminando por la calle, Leandro habla entusiasmado. Daniel lo escucha fascinado pero no dice nada, nos dan la espalda hasta desaparecer…
1 año después…
Leandro está en casa de Perla. Ella lo recibe fría.
--hola... cuanto tiempo.
–el buque estará sólo unas horas pero necesitaba ver a mi hija
Leandro ve a su hija y la abraza entrelágrimas.
--mi amor, que bella estás.
--Papá --le dice Paulita.
Muy abrazado a ella, Leandro llora pues por primera vez oye le voz de su hija y le llama papá. Y mira a Perla.
--¿me conoce?
--yo le he hablado de ti. Te ha visto en foto, sabía que no te podría tener separado de ella toda la vida, aunque estemos divorciados puedes venir a verla tal y como lo dijo el juez, ya no me voy a volver a oponer...
--gracias, aunque no siempre podré venir. No sé si sabes que me trasladaron y me la paso viajando por todo el mundo...
--Sí, si sé pues cuando vengas ya sabes, aquí está tu hija.
Leandro no deja de acariciar y mirar con cariño a la niña.
Por otro lado, Daniel ha ido a visitar a sus padres. Hacía meses que no los veía..
La madre de Daniel se encuentra perfecta de salud gracias al dinero que le manda su hijo. Apenas lo ven pero sus padres están muy orgullosos de él.
Leandro y Daniel se encuentran en el buque en el que van a embarcar. Se miran con complicidad. Leandro viaja por todo el mundo con la marina y Daniel es su auxiliar. Los dos se la pasan juntos. A vista de la gente son dos compañeros de trabajo. Nadie imagina que viven un amor secreto. Pero en el camarote de dos camas que comparten dan rienda suelta a su pasión. Es una relación a la que no han puesto una palabra pero que los llena de felicidad. Hacen el amor con pasión y amor.
–te amo –jadea Daniel.
A Leandro le he costado más decirle pero finalmente jadea:
– te amo, Daniel – mientras se clava con fuerza y profundidad en ese joven que lo amó con devoción desde el primer instante en lo vio.
Ambos se retuercen de placer. El uno se aferra al cuerpo del otro y se aman y se disfrutan con verdadero fervor.
FIN
























































