martes, 20 de octubre de 2026

CAPITULO 20. (y último)






Una vecina de la colonia se da cuenta que han puesto a la venta el departamento de Gustavo y Jennifer. Va corriendo al negocio de Renata para contar el chisme y de paso ver si se entera de algo más. En la colonia no se habla de otra cosa. Muchas saben del chisme o quieren saber, todas hablan alrededor de Renata.

--pues, sí, sí. Venden el departamento para repartirse el dinero, todo a partes iguales.

--pues eso que él la quería dejar en la calle... y sin nada literalmente.

--¡¡si, si¡¡¡¡que bochorno¡¡

Son Renata y cuatro vecinas las que hablan.

--pues a mi me da pena y más por su bebé que nació en la cárcel. Menos mal que están bien los dos y sólo pasaron  una noche en la cárcel.--dice Renata.

--¡¡es lo que se merece la perdida y ya puede dar gracias que sólo fue una noche¡¡

--lo que yo no entiendo --dice otra-- es como el marido le da la mitad de la casa, de todo.

--se ve que se han hecho las pruebas de sangre--explica la chismosa del barrio cuyos comentarios son tan fiables como los del telediario-- y el bebé sí es del marido y le tiene que dar una buen dinero ahora y una buena  pensión..

--pobre hombre. Encima de los cachos que le ha hecho llevar esa perdida.

--es que hay cada sinvergüenza…

--y hablando de sinvergüenzas... --susurra una mientras entra Leandro.

Leandro se siente incómodo por las miradas inquisitorias de las chismosas, por sus murmullos.

--buenos días --les dice él con rintintin.

Ellas contestan de pasada, apartadas de él como si se les fuera a pegar algo. Renata sí actúa con normalidad y trata a Leandro como a cualquier cliente.  Leandro se va con su compra. Procura mostrarse normal pero le molesta mucho que se la pasen hablando de él.


Sin imaginar que Leandro acaba de salir y se va por el mismo camino que él viene, Daniel está yendo hasta el negocio de su mamá.


Mientras, en el negocio de Renata. Siguen hablando del TEMA. Ahora los chismes se centran en Leandro.

--dicen que la mujer no le deja ver a la niña.

--pues se lo merece por degenerado.

--pues a mi me da pena la niña, ella no tiene la culpa de nada y una cosa son los problemas de pareja y otra la relación padres e hijos --Renata.

Como a las otras no le interesa ese tema no le hacen caso y siguen hablando de otras cosas:

--¿y se seguirán viendo con la perdida?

--no -dice la más chismosa-- la muy descarada. Le gustaba la vida cómoda. Además ella hasta se fue del país con una hermana que vive en Brasil.

--¿y el marido?

--pues como se la pasaba viajando pues no creo que vuelva a la Colonia.






Daniel gira la esquina y se topa con Leandro. A los dos les gusta verse pero Daniel está dolido por todo lo que ha pasado y le gira la cara. Leandro le sonríe:

--vale, me lo merezco. ¿me vienes a buscar en la noche y hablamos?

--No.

Daniel traga saliva, está lleno de dudas. No desea caer en la tentación pero ésta es muy grande. Leandro se le acerca para provocarlo y hacerlo caer. Daniel iba a pasar de largo pero Leandro lo agarra del brazo:

--ahora estoy solo, como tú siempre querías. Me estoy divorciando, ahora vivo con un amigo pero pronto viviré solo. Me gustaría saber si estaré solo o cuento contigo... tú eres una persona muy especial para mí.

–¿En serio soy especial para ti o sólo porque no tienes a nadie más?

Leandro extiende su mano:

–ven conmigo. Déjame demostrártelo.

Daniel se resiste. Y Leandro pega su cuerpo al de Daniel. Todo él tiembla al sentir detrás del cuerpo del marinero que le vuelve loco.

--vamos a la bodega... tenemos que hablar.

--no --dice Daniel jadeante.

Leandro lo abraza. Daniel no se puede soltar.

--¡¡nos van a ver¡¡ --dice Daniel muy asustado.

--pues vente conmigo..

Leandro lo mira seductor. Le guiña el ojo. Le sonríe y Daniel se pierde y lo sigue. Ya en la bodega Leandro lo besa y Daniel le responde. Después de hacer el amor hay un silencio. Daniel es a lo que está acostumbrado. Leandro lo ha usado y ambos se visten en silencio pero esta vez el marino lo acompaña a la calle. Daniel no dice nada pero le gusta estar con él. Ambos caminan juntos. Leandro lo mira con dulzura y le dice:

--¿y qué hacemos? ¿vamos a seguir perdiendo el tiempo como niños o vamos a vivir la vida juntos?

Daniel no lo mira para no quedar atrapado en esa mirada:

–no sé. Eres tú el que me usas y me tiras. El que haces conmigo lo que quieres. Eres tú el que miente y siempre es infiel ¿Esto es lo que me espera?

Y Leandro que considera un honor que él deje a alguien estar a su lado le duele el reproche pero Daniel se le ha metido más a dentro de lo que jamás se le metió nadie:

–a mi me gustaría cambiar. Contigo. Si a los dos nos gusta estar juntos ¿porque nos tenemos que frustrar?

--no quiero ser joto...

--ni yo, es que no sé que manía de la gente y nosotros mismos de poner nombres a las cosas. Tú me deseas y  yo a ti... ¿estás bien a mi lado?¿no te gusta estar conmigo?

--si. Sabes que nunca he sido feliz en otro lugar que no sea a tu lado.

--pues eso es lo que importa, ser feliz y rodearnos de personas que nos hagan felices... no importa si entre las piernas nos cuelga algo o no, lo importante es estar con una persona que te atraiga. --Leandro.

–y ser fiel –asiente Daniel– y tú en eso no vas bien.

–dejame intentarlo,  vemos que onda con nosotros, que tipo de relación podemos llevar, que sentimos, que nos une.

–yo sé que te amo y quiero estar a tu lado para siempre, Leandro ¿Y tú?

--a mi me gustaría.

Los dos van caminando por la calle, Leandro habla entusiasmado. Daniel lo escucha fascinado pero no dice nada,  nos dan la espalda hasta desaparecer…





1 año después…

 Leandro está en casa de Perla. Ella lo recibe fría.

--hola... cuanto tiempo.

–el buque estará sólo unas horas pero necesitaba ver a mi hija

Leandro ve a su hija y la abraza entrelágrimas.

--mi amor, que bella estás.

--Papá --le dice Paulita.

Muy abrazado a ella, Leandro llora pues por primera vez oye le voz de su hija y le llama papá. Y mira a Perla.

--¿me conoce?

--yo le he hablado de ti. Te ha visto en foto, sabía que no te podría tener separado de ella toda la vida, aunque estemos divorciados puedes venir a verla tal y como lo dijo el juez, ya no me voy a volver a oponer...

--gracias, aunque no siempre podré venir. No sé si sabes que me trasladaron y me la paso viajando por todo el mundo...

--Sí, si sé pues cuando vengas ya sabes, aquí está tu hija.

Leandro no deja de acariciar y mirar con cariño a la niña.


Por otro lado, Daniel ha ido a visitar a sus padres. Hacía meses que no los veía..

La madre de Daniel se encuentra perfecta de salud gracias al dinero que le manda su hijo. Apenas lo ven pero sus padres están muy orgullosos de él.


Leandro y Daniel se encuentran en el buque en el que van a embarcar. Se miran con complicidad. Leandro viaja por todo el mundo con la marina y Daniel es su auxiliar. Los dos se la pasan juntos. A vista de la gente son dos compañeros de trabajo. Nadie imagina que viven un amor secreto. Pero en el camarote de dos camas que comparten dan rienda suelta a su pasión. Es una relación a la que no han puesto una palabra pero que los llena de felicidad. Hacen el amor con pasión y amor.

–te amo –jadea Daniel.

A Leandro le he costado más decirle pero finalmente  jadea:

– te amo, Daniel – mientras se clava con fuerza y profundidad en ese joven que lo amó con devoción desde el primer instante en lo vio.

Ambos se retuercen de placer. El uno se aferra al cuerpo del otro y se aman y se disfrutan con verdadero fervor.

FIN












Capitulo 19








 Gustavo empieza a apretar el gatillo de su arma mientras mira atormentando como Leandro se acuesta con su mujer. Lleno de odio dice:

--¡¡¡¡malditos, os voy a matar¡¡

La pareja se da cuenta que ha sido descubierta, Leandro mira hacia atrás.

--¿tu...?

Leandro aprovecha el desconcierto de Gustavo que se queda quieto para salir totalmente desnudo. Se tira sobre el marido de su amante y logra quitarle el arma. Jennifer, muy asustada, no se atreve a decir nada. Leandro descarga el arma y tira las balas. Luego se siente más tranquilo. Se pone los pantalones mientras les dice:

--yo os dejo a solas para que arregleis vuestros problemas.

Gustavo cae al piso y  llora de rabia.

--¿por qué me han hecho esto? 

Mira a Leandro y le dice:

--yo te creía mi amigo...

--esto no es nada personal. Son cosas que pasan --dice Leandro mientras se pone la camisa.

Con la camisa y los pantalones a medio abrochar. Sin ropa interior y con los zapatos en la mano, Leandro se dispone a dejar el cuarto. A Jennifer le duele que su amante la deje sola. Gustavo se levanta, agarra a su esposa del brazo y le dice:

--¡¡¿¿y quien de los dos es el padre de tu hijo??¡¡

Al oír eso, Leandro que estaba ya saliendo de la recámara, se voltea y dice:

--¡¡Ah no, a mi ese milagrito no me lo cuelguen que yo me cuido¡¡

LLorando desesperada, Jennifer dice a su marido:

--¡¡es tu hijo¡¡¡el hijo que espero es tuyo¡¡

Gustavo no la cree:

--¡¡ese hijo que esperas puede ser de cualquier hombre de la colonia¡¡

Gustavo arrastra a su desnuda esposa por toda la habitación. Jennifer llora y suplica a Leandro:

--¡¡dile a Gustavo que el hijo es de él¡¡¡no me dejes sola¡¡este tipo es capaz de matarme¡¡

Leandro quiere irse:

--¡¡a mi no me metas en tus lios, yo lo único que sé es que tu hijo no es mío, el resto no me consta¡¡

De repente Gustavo suelta a su esposa que cae al piso y entonces Jennifer se arrastra hasta Leandro para abrazarle los pies impidiendo así que salga:

--¡¡¡no te puedes ir, no me puedes dejar así¡¡

Leandro trata de soltarse de su amante:

--¡¡dejame, no me metas en tus líos¡¡

Gustavo aprovecha la discusión de la pareja para recuperar el arma, le pone una bala que encuentra bajo la cama y los apunta. 

--¡¡ahora se me van los dos de aquí¡¡

Leandro ni respira:

--¡¡si, si eso es lo que yo quiero pero ésta no me deja¡¡

Gustavo apunta en la cabeza a su esposa y le dice:

--¡¡levántate, fuera de esta casa, perra¡¡

Jennifer se levanta y Gustavo a empujones y apuntándola la va echando fuera del cuarto.

--¡¡vete de mi casa¡¡¡

Jennifer quiere volver al cuarto:

--¿¡¡no me oíste? vete¡¡

--¡¡deja que me vista, que agarra mis cosas¡¡

--¡¡no tienes derecho a nada... te vas así... como la perdida que eres¡¡

Leandro ha soltado sus zapatos para abrocharse los pantalones pero no llega a hacerlo ya que Gustavo le acerca el arma a la cabeza y le dice:

--¡¡levanta los brazos... se me van los dos así¡¡

--a ti no te conviene hacer un escándalo, vas a ser el hazmerreír de la colonia¡¡ --Leandro.

Gustavo le da un golpe en la cabeza a Leandro y le dice:

--¡¡eso ya lo veremos y ahora fuera o disparo¡¡







Y entre gritos, empujones y apunta de pistola (que Gustavo esconde cuando ya están en la calle) salen a la calle. Leandro (descalzo y con los pantalones y la camisa desabrochados). Jennifer, llorando, tapa su desnudez con el cuerpo de Leandro. Gustavo agarra del cuello a Jennifer y la aparta de Leandro. Jennifer llora mientras trata de tapar su cuerpo con las manos:

--¡¡Ahí tienen a la perdida de mi mujer y a su amante¡¡

Leandro no puede reaccionar ya que enseguida se da cuenta que Perla (también un desconcertado Daniel) es una de los muchos chismosos que están frente a ese edificio.

--¿¿que significa esto??  --Perla.

--mi amor, vamos a la casa... todo esto es un malentendido... --Leandro.

Gustavo se mete:

--¡¡¿es su marido?¡¡

Perla hace que sí con la cabeza.

--¡¡pues que sepa que lo he visto acostándose con mi mujer y que a saber si él es el padre de ese hijo que espera esa zorra¡¡

Muy molesto, Leandro se enfrenta a Gustavo:

--¡¡ya te he dicho que yo siempre usé profiláctico... yo no soy el padre de ese niño¡¡

Con mucho odio, Perla abofetea a Leandro:

--¡¡te odio, no te quiero volver a ver¡¡

Jennifer trata de huir pero los hombres la han rodeado y le dicen groserías, Gustavo se acerca a ellos y dice:

--¡¡mi esposa es una prostituta, que se la quede quien quiera... Hay todos... así ella estará más feliz¡¡

Jennifer, suplica que la ayuden, trata de evitar que la toquen. Gustavo entra en la casa haciendo caso omiso a las súplicas de su esposa. Perla se va deprisa, Leandro la sigue.

--¡¡todo esto tiene una explicación, en casa te lo cuento y ya verás como te ríes¡¡

Perla ya no se deja engañar por su marido:

--¡¡a casa no vuelvas, olvidate de mi y de mi hija¡¡

Leandro agarra del brazo a su esposa y la obliga a girarse:

--¡¡a mi hija no la metas en esto. No me la vas a quitar¡¡

Perla da un rodillazo a su marido en las partes blandas y lo tumba al piso. Daniel, que estaba cerca, disfruta viendo a Leandro retorciéndose de dolor. Perla se va corriendo dejando a su marido maldiciendo. Cuando a Leandro ya se le pasó el dolor de entrepierna y quiere seguir a su esposa, Daniel se le enfrenta molesto:

--¿¿¡¡Qué es eso de andar con esa negra??¡¡ !me mentiste, me dijiste que la dejaste!

Leandro lo manda a volar:

--¡¡es mi vida y tú no eres nadie para reclamarme¡¡

Daniel se calla su rabia y ve irse a un encolerizado Leandro. Mientras la policía está poniendo orden en la calle y se lleva detenida a la desnuda Jennifer por escándalo público.







capítulo 18








Tras hacer el amor, Leandro y Daniel quedan desnudos en el piso muy abrazados el uno al otro. Daniel está de espaldas a Leandro y el guapo marinero lo abriga con su cuerpo y con sus brazos. Leandro besa a Daniel en el hombro.

--somos el uno para el otro --le dice Leandro.

Sin atreverse a mirarlo, Daniel dice:

--mi  corazón y mi razón están mal.

--¿¿porqué dudas si disfrutas conmigo??

Indeciso, Daniel dice:

--Esto no está bien. No es lo que mis padres esperan de mi.

Muy molesto, Leandro se levanta de repente. Daniel cae al piso. Y mientras Leandro se viste enojado y con burla le dice:

-¿Qué quieres una noviecita como con la que te besaste? Eso no es para ti.

Daniel desde el piso me dice con vergüenza:

–me dio asco. Lo hice porque me dio celos verte con tu esposa pero fue asqueroso. Jamás podría estar con una mujer.

Leandro, en cuclillas,  lo acaricia con ternura:

–¿Lo ves?. Eres mío.

Y Daniel lo sabe ama a ese hombre pero es un hombre casado y lo está usando como un juguete. Eso causa mucho dolor en Daniel:

–Pero no quiero a alguien que me esconda.

Leandro se levanta y le reprocha:

–¿Que quieres salir de la mano conmigo como dos jotitos y todos se rían?

–No claro que no.

–pues aclara tus ideas aunque yo sé que al final volverás a mi pero tal vez yo ya no te esté esperando.

Daniel aún está más confundido que antes pero tiene claro que desea llevar una vida que él cree normal y en esa vida no entra Leandro. Qué es un hombre y casado. Es alguien con él que siempre se tendrá que esconder. Daniel le da la espalda para vestirse no quiere ver a Leandro para no volver a caer. El guapo marinero se viste a toda prisa y se va enojado.





Semanas después, se acerca la graduación en la prepa. Todos están muy emocionados y todos tienen pareja menos él. Y no deja de pensar en Leandro. Sabe que a él no lo puede llevar pero lo ama y no puede vivir sin él.

En la noche lo va a buscar. Leandro sale de su puesto de trabajo. Se sorprende al ver al chico. Daniel lo busca con desesperación:

–!te amo, Leandro. No puedo vivir sin ti¡¡¡te necesito tanto¡¡tienes razón... es contigo con quien tengo estar. Siempre tienes razón, aceptaré lo que tu me puedas dar!

Leandro se aparta de él, lo mira molesto:

--¿¿ahora sí?? yo te lo dije. Qué yo soy tu única realidad, que cualquier otra idea que tuvieras estabas equivocada, que tú camino es a mí lado pero no... tú no me haces nunca caso...¡¡¡ahora es tarde¡¡

--¿¿que?

Leandro está molesto:

--¡¡que me cansé de irte detrás¡¡

Daniel lo mira llorando:

--no me hagas esto.. ¡¡estoy muy mal¡¡¡te necesito¡¡

--¡¡lo siento, he pensando las cosas y así no vamos a llegar a ningún sitio. Yo soy un hombre y tú recién has acabado la prepa. Lo mejor es separarnos definitivamente y olvidar las cosas¡¡¡

Leandro se va, Daniel se ha quedado en shock. No se lo puede creer. Lo mira llorando mientras se va. Se siente hundido. él siempre quiso romper con Leandro pero Leandro nunca se lo permitió. Nunca aceptó su ruptura y ahora que Daniel al fin aceptaba estar con Leandro es el guapo marinero el que dice que no. Daniel está destrozado, cae al piso y rompe a llorar desconsoladamente. Más tranquilo, pero muerto por dentro, Daniel llega a su casa. Se encierra en su cuarto. Se tumba en las cama. LLora sangre. Está totalmente hundido. Siente que ha fracasado en la vida. Es todo lo que no quiere ser. Un joto que se ha dejado usar por un hombre casado y ahora se ha quedado sólo. 


Días después, es la fiesta en la prepa. Renata se sorprende al ver a su hijo en la cama.

--¿a que hora es la fiesta?¿cenas en casa?

--No voy a ir.

--¿porque? Tu padre se ha buscado una acompañante.

Daniel lo sabe. Sabe que es una prostituta, que su padre se quiere asegurar que no es joto y eso es muy humillante para él..

–!no!

--¿y eso?

Aunque no quiere ser grosero con su madre está muy dolido y humillado:

--¡¡no me apetece ir y punto¡¡

--¡¡pues haz lo que se te pegue la gana pero a mi no me gritas... estoy en la tienda... te quedas solo¡¡

Daniel se siente sin vida, sin ilusión. Cuando su madre no está agarra un dvd que alquiló, es una película porno gay y se la pasa viéndola para así evadir su realidad.


Los días van pasando...En sus ratos libres, Daniel se la va pasando viendo películas porno gay. Es lo único que le interesa, se llena de esa costumbre y ya no puede vivir sin eso. 


Por su lado, Leandro y Jennifer, que está ya muy gorda, están haciendo salvajemente el amor. Gustavo se acerca a la casa. Va con una maleta.

--la alegría que va a tener mi Jenni al verme, cuando sepa que adelanté mi regreso para estar cerca de ella para que luego no diga que la dejo sola en su embarazo.

Nada más abrir la puerta se encuentra con unos fuertes jadeos y con ropa de hombre en la casa. Está enloquecido. No piensa nada, agarra un arma y entra en la habitación. Leandro y Jennifer envueltos en su pasión gritan como bestias y no se dan cuenta que Gustavo está a los pies de la cama apuntándolos con el arma y apunto de disparar. Es Leandro el que están encima de la mujer, cabalgando en ella y es a él, en plena espalda a quien apunta el hombre y aprieta el gatillo. Gustavo empieza a apretar el gatillo de su arma mientras mira atormentando como Leandro se acuesta con su mujer. Lleno de odio dice:

--¡¡¡¡malditos, os voy a matar...¡¡

La pareja se da cuenta que ha sido descubierta, Leandro mira hacia atrás. Los amantes están aterrados.




CAPITULO 20. (y último)

Una vecina de la colonia se da cuenta que han puesto a la venta el departamento de Gustavo y Jennifer. Va corriendo al negocio de Renata par...