Daniel va a entrar a casa y no sabe cómo decir que de nuevo ha perdido el empleo
Le sorprende recibir una llamada de su jefe. Marcos le dice que entiende que dejó el empleo en un momento de furia y que si quiere le da una segunda oportunidad. Le ofrece un puesto en otra sucursal. Daniel no puede creer su suerte. Entra en casa saltando de alegría. No sabe qué tiene un ángel pendiente de él. Y ese ángel es Leandro que lo ha seguido en su auto y se emociona al verlo feliz. Su amigo y él intercambian mensajes. Leandro llega a casa más tranquilo pero dolido porque Daniel no quiere ser su amante. Le duele la posibilidad de perderlo pero está demasiado seguro que nunca le va a decir que no pero ha quedado triste por ese rechazo. Llega a su casa.
Leandro está muy triste. No quiere ver a nadie. Espera que Perla esté dormida. Así es y él se mete en la cama pero apenas duerme ya que está muy alterado. Se despierta de madrugada antes que suene el despertador. Se viste en silencio y se va sin que su esposa se haya despertado. Quiere ver a Jennifer, sólo ella le puede devolver su amor propio herido. Ella lo abraza al verlo.
--por fin ¿porque no viniste anoche?
--era muy tarde, estaba cansado.
--¿no sera que tuviste fiesta con tu esposa?
Molesto, él dice:
--no nos vengas con tus celos no tiene caso, yo vengo aquí a estar tranquilo, si estás en esas me voy.
Jennifer lo abraza:
--¡no me dejes te necesito¡
Los dos se besan, se acarician, se desnudan. Ya en la cama, Leandro se va a levantar para agarrar los profilácticos pero ella lo retiene:
--no hace falta, ya estoy embarazada. No nos tenemos que cuidar.
--¿seguro?
Ella se aparta de él y le muestra los análisis:
--Gustavo está como loco, espero que eso no afecte a nuestra relación.
--no afectará si tú no quieres --dice él devorándola.
Un día después, Perla está recogiendo la ropa que su marido ha dejado tirada en el piso. Va a poner a lavar sus pantalones. Se da cuenta que hay algo en el bolsillo y sorprendida saca la caja de profilácticos, abierta. Su rostro se le desencaja, está furiosa. Baja a la tienda de la madre de Daniel.
--¡¡usted conoce a casi todo el mundo... me tiene que ayudar¡¡
--mujer, tranquilícese, ¿qué le pasa??
–!¿usted debe conocer a la amante de mi marido?!
Daniel está ayudando a su madre colocando unas cosas en la estantería y se le caen. Perla está tan angustiada que sigue hablando:
--¡¡ya no hay dudas, sé que mi marido tiene una amante de la colonia. ¿usted no sabe quién debe ser??¡¡
Daniel traga saliva, está aterrado. Está seguro que él es esa amante de la que habla Perla. Está seguro que no hay ninguna otra mujer en la vida de Leandro y que su secreto se va a descubrir. Tiembla al pensar en la bomba que va a estallar si se enteran que él es el amante de Leandro:
--todo esto va a terminar muy mal --se dice sofocado.
Daniel va a buscar a Leandro muy sofocado.
--¿¿qué pasa? ¡¡ni que hubiera un incendio¡¡ --dice Leandro divertido.
--¡¡pues casi... nos vamos quemar los dos¡¡
--¿de qué hablas?
--¡¡tu mujer ha estado en la tienda de mi mamá¡¡¡le ha dicho que tienes una amante y le ha pedido que le ayude a averiguar quien es¡¡
A Leandro se le ha borrado esa sonrisa. Daniel sigue hablando:
--¿¿¡te das cuenta?¡¡¡¡tu esposa hablaba de mi¡¡¡¡¿¿te imagina lo que va a pasar si nos descubren?¡¡
Leandro sonríe con ternura y trata de calmarlo:
--nadie lo va a saber.
--pero es que...
Leandro lo mira muy seguro, no lo deja seguir:
--tranquilo, yo voy a arreglar eso. Yo lo resuelvo todo..
Daniel se queda más tranquilo, Leandro, furioso, llega a su casa y se enfrenta a Perla.
--¿¿¡porque vas diciendo por ahí que tengo una amante??¡
Perla lo mira desafiante:
--¡vaya, si que vuelan las noticias en esta colonia¡¡
Él pretende hacerse la víctima como siempre para que su esposa olvide el tema:
--¡¡no me cambies la conversación, ya me tienes harto con tus paranoias¡¡
--¿!y esto que es?!
Perla le tira los preservativos a la cara a su marido. Él traga saliva. La mira molesto, se hace el ofendido mientras se da tiempo a pensar una buena excusa. Leandro toma los profilácticos del piso y la mira como si estuviera loca:
--¿y esto que se supone que prueba?
Perla lo mira enfurecida:
–,!¿cómo que qué? ¿para qué quieres profilácticos si conmigo no los usas?!
Muy frío él dice:
--son de un amigo...
--¿y porque los tienes tú?
--¡¡porque se le cayeron y yo se los recogí por discreción y luego se me olvidaron. Pero con lo que te gusta levantarme falsos debí imaginarme que me harías un numerito pero nunca imaginé que llegarías tan lejos, que me dejarías en ridículo delante de todo el mundo. Soy la burla de toda la marina y tú has quedado de loca pues todo el mundo sabe que me mato a trabajar y aunque quisiera, que me muera ahora mismo si ni tan solo lo he pensado, aunque quisiera serte infiel no tengo tiempo¡¡
--Yo es que... --Perla no acaba la frase, está apunto de llorar.
Leandro se muestra dolido aunque está contento al ver que como siempre logra que su esposa se sienta culpable:
--¡¡estás mal, mal de la cabeza ¿cómo puedes pensar que yo vaya a estar con una mujer?¡¡ --le reprocha él.
--perdóname. --llora ella.
Ella lo quiere abrazar pero él la rechaza:
--¡¡me tienes harto con tus celos enfermizos, si no fuera por mi hija no me vuelves a ver el pelo¡¡
Perla lo abraza con desesperación:
--¡¡no me dejes, mi amor¡¡¡te amo tanto... es que no te puedo perder¡¡¡¡
Leandro sonríe satisfecho aprovechando que ella no lo ve:
--está bien, te perdono pero no me vuelvas a hacer una cosa así.
Perla lo mira:
--¡¡te lo juro, nunca más voy a dudar de mi¡¡
Perla lo besa con desesperación y él responde. Tiene una mirada traviesa.
En la noche Daniel se ve con Leandro, cerca de la bodega. Leandro sonríe.
--sabía que me ibas a buscar.
--tenemos que hablar.
--vamos a la bodega. --dice pícaro.
--No, que luego no hablamos...
Leandro le sonríe y le dice:
--te juro que sí hablamos, estaremos más tranquilos...
Bajan juntos, Daniel se mantiene a distancia para que no lo seduzca. Leandro le sonríe:
--¿que me quieres decir?
--¿que pasó? ¿dejaste a tu mujer?
--no hablemos de eso... --dice Leandro acercándose peligrosamente-
--yo quiero saber que onda con nosotros.
--pues solo yo te hago vibrar...
Leandro lo acaricia para hacerlo caer y Daniel tiembla. A pesar que desea abrazarlo Daniel se aparta y le dice:
--¿dejaste a tu mujer?
--¡¡claro que no¡¡ --dice Leandro brusco.
--¡¡tú me dijiste que ibas a resolver la situación¡¡ --dice Daniel enojado.
--¡¡y lo hice pero nunca te dije que iba a dejar a mi esposa¡¡
-¿¿y entonces?? No me puedes tener a mi y a tu esposa.
--¿¿y por qué no?
--¡¡porque no se puede? tienes que elegir..
--no puedo, comprenderlo... ¿es que no sientes nada por mi?
--siento algo por ti, algo muy fuerte, es cierto pero no me quiero atar a una vida así --Daniel.
Leandro acaba envolviendo a Daniel que cae de nuevo en sus brazos. Hacen el amor.



















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