miércoles, 14 de octubre de 2026

Capitulo 2



Es casi de madrugada, Leandro y su esposa duermen abrazados. Al lado está la cunita de la niña. Suena el despertador. Lo apaga él. Ella se medio despierta.

--¿¿que pasó?¿¿que hora es??

Leandro besa a su esposa con ternura:

--sigue durmiendo, Perla, es temprano.

Leandro abre la luz, sale de la cama totalmente desnudo. Con mucho cuidado para no despertarla, Leandro besa a su bebita:

--buenos días, Paula.

Perla mira la hora:

--¿pero si es casi de madrugada?? --dice sorprendida.

Leandro se viste a toda prisa:

--es que empiezo temprano a trabajar.

--¿y te vas así... sin ducharte?

--no tengo tiempo.

Con mucho sueño, Perla le dice:

--espera que te preparo el desayuno.

Leandro ya se ha vestido, se acerca a su esposa le da un beso y le dice:

--no, tranquila, ya me tomo un café en el bar.

Leandro apaga la luz y se va bien deprisa. Perla duerme tranquila. No imagina que a su esposo lo espera otra cama, otros brazos. Leandro llega a casa de Jennifer. Usa su llave porque sabe que ya no hay peligro. Entra sin hacer ruido. Sonríe al ver a Jennifer dormida. Se desnuda pensando en la sorpresa que le va a dar. Se mete en la cama con ella y la despierta con pasión. Jennifer abre los ojos y sonríe al encontrarse en brazos de ese hombre.

--te dije que vendría pronto... --le dice él.

Jennifer no dice nada, no quiere a ese hombre tan guapo para hablar con él. Después de un apasionando encuentro, Leandro y Jennifer hablan abrazados el uno en brazos del otro disfrutando del cuerpo del otro sólo con tocarse.

--¿lo hago mejor que tu marido? --pregunta Leandro con burla.

--cualquier lo hace mejor que mi marido...

Los dos se ríen.

--eso no me deja muy bien a mi... si mi rival es tan débil...Pues no gozas porque yo sea muy bueno sino porque él es muy malo.

--Gustavo es el peor amante que he tenido y tú en cambio eres el mejor.

Leandro sonríe con orgullo. La besa.

--¿y porque no lo dejas.?

--mira tú que fácil... ¿es que me vas a mantener tú?

--ya sabes que no, yo quería una relación sin compromisos, basada solo en la diversión

--y yo buscaba un hombre que me diera lo que no me da mi marido, que me haga sentir mujer.

--eso yo lo sé hacer muy bien. --Leandro seductor.

Se besan.

--ya no necesito nada más, lo otro sí me lo da Gustavo. Además un marido que te mantenga y que se la pase fuera trabajando es una suerte que no todas pueden tener.

--y cuando el gato no está... los ratones se divierten... --dice él con cara de degenerado.

--me encantan los gatos... --dice ella seductora.

Leandro sonríe divertido y muerde el cuello de la apasionada mujer...













Mientras, Daniel llega a la prepa. Está como ausente. Le duele tener que comenzar el día sin haber visto a Leandro. No deja de pensar en él. Está como ausente y ni caso a las críticas de sus compañeros hace.

Cuando Daniel regresa a su casa, se estremece. Reconoce ese trasero que está viendo. Es Leandro. El guapo marinero siente unos pasos y se gira. Leandro sonríe y Daniel suspira fascinado. A Daniel se le ilumina todo al verlo a él. Temblando de la emoción y el deseo, Daniel se va acercando a Leandro. Le encanta verlo, estar con él.

--Leandro, ¿qué tal? --dice Daniel calmando sus nervios.

--bien, ¿que tal?

Se hace un silencio, Daniel lo mira bien. Es tan guapo ese hombre, lo ve y le tiembla todo. Leandro es muy simpático con Daniel y eso le gusta. 

--¿conoces un puesto de comida barato?

Daniel sonríe contento pues piensa:

--¡esto sí que es una coincidencia¡¡

--¡¡si claro¡¡ ahí en la esquina. Es de mi mamá y por el precio no te preocupes. Es muy barato y si quieres te da crédito, se ve que eres buena persona y no te va a decir que no.

--gracias.

--yo tengo que ir. --miente Daniel--podemos ir juntos.

--no hace falta que te molestes.

--no es molestia.

Los dos caminan juntos. Hacen la práctica.

--¿y qué es lo que estudias?

--estoy en la prepa.

--¿y como te va?

--bien.

A Daniel le parece un sueño estar tan cerca de ese hombre y hablando como amigos. LLegan al negocio de Renata. Leandro le cede el paso muy galantemente. Daniel entra muy contento.

--¡¡Mamá, te traje un cliente. Es nuevo en la colonia...se llama Leandro, es amigo mío¡¡

Leandro sonríe por la devoción que Daniel demuestra sentir por él.

--encantado señora.

--¿en que le puedo servir?

Mientras Renata atiende a Leandro le hace las preguntas de rigor. Daniel escucha con emoción. Le gusta mucho estar cerca de él.

--¿y vive usted solo? --pregunta Renata.

--no, soy casado.

A Daniel se le desencaja el rostro siente que el mundo se le viene abajo.  Daniel sufre una gran impresión. No quiere que lo vean llorar así que se va corriendo.

--¿¿Danielito??¿¿qué pasó?? --pregunta Renata sorprendida.

Leandro fuerza una sonrisa, sabe que Daniel está triste por él y aunque le gusta sentir que lo desea le da pena haberlo lastimado.

--¡¡que juventud esta, perdone usted la grosería de mi hijo... no sé que le habrá pasado¡¡

--No se preocupe.

--aquí tiene su pedido...

--¿me lo anota y se lo pago a fin de mes?

--si claro, no se preocupe.

Leandro toma su pedido y se va. Va mirando por todo los lados buscando a Daniel. Esperando que él lo está viendo desde cualquier rincón como siempre.



Daniel llega a su casa desesperado. Llora. Piensa en Leandro, recuerda sus palabras al decir que está casado y en realidad no sabe porque se siente tan mal si recién lo conoce. Daniel se reprocha así mismo que le duela el saber que ese hombre es casado.

--¿¿¿¡a ti que te importa??¡

Debe ser sincero consigo mismo, sabe que le importa mucho y por eso llora.

--¿¿¡¡y que pensabas?¡¡¿¡que era joto como tú?¡¡

Siente una gran rabia hacia sí mismo por no poder controlar lo que siente.

--¡¡yo no soy joto, no soy joto¡¡ --repite dando golpes con la almohada y a pesar de su rabia no puede evitar que se le cruce en la mente el rostro y el cuerpo de Leandro lo que aún lo desespera más.





Al día siguiente, Daniel se encuentra con Leandro en el patio.

--¿hola, donde vas? --le pregunta Leandro muy simpático.

Daniel no le contesta y le huye. Leandro corre hacia él:

--¡¡¿se puede saber qué es lo que te pasa conmigo?

Daniel se siente dolido y descubierto. No le dice nada.

--¿¿que te pasó, porque cambiaste conmigo?? --Leandro con cariño.

Daniel le huye no quiere verlo nunca, aunque en realidad no es eso lo que quiere.


Pasan algunos días, Daniel ve siempre al guapo Leandro en el negocio de Renata. No le dice nada pero le gusta verlo. Leandro siempre le sonríe seductoramente, es una sonrisa que enciende cada vez más el fuego que Daniel lleva dentro. Son las vacaciones. Tienen que remodelar las casas y deben abandonar la colonia militar unos meses. Mientras la familia de Daniel se traslada a la nueva colonia y aprovechando que la colonia militar está casi vacía, Daniel sale a caminar en las noches. Se dedica a llamar por teléfono a gente para hablar de sexo. Cuando cuelga el teléfono se da cuenta que Leandro está haciendo la guardia. Se acerca a él. No sabe bien porque. Es algo que no puede controlar. Leandro sonríe.

--¿ya no estás enfadado conmigo? --pregunta Leandro seductor.

Daniel hace que no con la cabeza y pasan un buen rato hablando. Leandro es muy simpático y Daniel está feliz.

--¿sabes?, nunca he entrado en la casa del director general de la región. --Daniel.

Sonriendo Leandro le dice:

--yo te puedo introducir sin problemas ¿vamos?

Leandro camino y mueve la cabeza invitando al nervioso chico a seguirlo.

--el hombre sabe vivir bien. --dice Daniel impresionado mirando todo aquello.

Leandro pega su cuerpo al de Daniel.

--pues ya verás al final como quedará, están haciendo maravillas en la reforma.

Daniel tiembla ya que pegado a su trasero siente el arma sexual de Leandro bien dura y cargada. Leandro actúa como si no pasara nada, Daniel tiembla de miedo y deseo.










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