miércoles, 14 de octubre de 2026

Capitulo 4






Daniel regresa a su casa. Está muy nervioso. Está feliz porque ha vivido el mejor momento de su vida pero también culpa, miedo.

--¡¡Soy joto, soy joto¡¡ --se repite así mismo con cierto reproche.

Tiene miedo y vergüenza que todos sepan lo que ha pasado pero aún así no puede evitar disfrutar de los apasionados momentos que vivió con Leandro.

--Nunca había sentido dolor y placer al mismo tiempo. --dice para sí el muchacho.

Tiene el gozo escrito en la piel, aún siente algo de dolor y le da miedo que todos lo noten.

--menos mal que es de noche y mis padres duermen.

Prende la luz en la entrada. Hay un espejo y se quiere mirar. Se mira detalladamente para asegurarse que no hay ningún cambio en él, que nadie leerá en su rostro lo que ha pasado. El único cambio que ha habido es una sonrisa enamorada y una mirada con culpa que en realidad un brillo especial.

--¿de donde vienes a esta hora, hijo?¡

Daniel se sorprende al ver a su padre despierto.

--pues, yo... es que --dice Daniel hijo nervioso.

--no me digas más... yo sé que es lo que hacías...

--¿¿¡lo sabes?¡¡¡no puede ser¡¡ --dice el chico asustado pensando que su secreto y el de Leandro vaya a salir a la luz.

Daniel padre pone la mano sobre los hombros a su hijo y sonriendo con orgullo dice:

--¿tú vienes de ver a una mujer...?¿¿a que sí?

Al chico se le desencaja el rostro por el miedo. Su padre sonríe:

--no tengas pena contigo... ven cuéntame... ¿¿¡cómo te fue??¡¿ya te dejan llegar al final?¿ya te desvirgaron? 

Daniel invita a su hijo a sentarse con él. El chico le guarda a su padre algo de rencor por la forma dura en la que lo trató de niño y nunca confiaría en él y además sabe perfectamente que no le gustaría saber que se acostó con un hombre.

--ven dime... ¿y es tu novia o es solo una amiguita para pasar el rato?

--no es nada de eso, viejo... sólo salir a caminar

El hombre se decepciona un poco:

–¿sólo es eso?... pero almenos hay alguna chica que te guste...¿no?

El adolescente responde a la defensiva:

--¿¿a que viene tanta pregunta?estoy cansado,  lo que quiero es irme a la cama.

--tú ya eres un hombre... ¿no has estado nunca con una mujer? ¿Aún eres virgen?

Al chico no le apetece tener esa conversación con su padre y menos esa noche...

--¡¡papá... por favor... eso son cosas mías¡¡ --dice el muchacho nervioso.

Se quiere ir a dormir pero su padre lo agarra del brazo y el chico vibra, tiene la mirada de Leandro clavada en la suya. Recuerda como Leandro lo agarró del brazo para que no se fuera antes de hacerle el amor.

--¿¿que te pasa, hijo?

--es que no sé porque tenemos que hablar de estas cosas ahora.

--porque somos padre e hijo, porque nunca hablamos. yo tenía 18 años cuando mi padre me hizo el mejor regalo que me podía hacer pero ahora las cosas van más deprisa,  seguro que tú te estrenas antes... si es que ya no lo has hecho… ¿dime ya se la metiste a alguna guarra?

Aunque Daniel padre está lejos de imaginar la verdad, el chico tiene miedo que si sigue mucho tiempo con su padre pues lo vaya a descubrir. No le dice nada y va a su recámara. Su padre lo sigue:

--ya dejaremos la platica para otro día, será mejor que nos vayamos a la cama porque mañana tenemos que madrugar, por eso me desvelé. Me llamaron para decirme que ya tenemos casa, mañana nos vamos a una colonia nueva.

--¿mañana?

Daniel padre hace que sí con la cabeza, Daniel hijo no puede evitar sentir dolor al pensar que puede pasar mucho tiempo sin ver a Leandro o que tal vez no lo vuelva a ver.







Nada más acabar con su turno y a pesar que está cansado. El guapo marinero tiene aún fuerzas para ir a casa de Jennifer. Ésta recibe a Leandro con los brazos abiertos. Él la besa con una pasión tan fogosa que nadie diría que ha hecho el amor con Daniel. Se besan mientras ella lo va llevando al dormitorio y tocándolo con un loco deseo lo va desnudando y él responde con la misma pasión.

--pobrecito, toda la noche trabajando. Necesitas las caricias de una mujer, te lo debes pasar fatal en el trabajo.

Leandro sonríe con cara de degenerado pero tiene en la mirada un brillo de lujuria. Están apunto de caer a la cama cuando él se aparta de ella para volver a levantarse.

--¿dónde vas? no, hazme tuya,  te necesito. Dame lo que sabes que me gusta.. --jadea ella empujando el cuerpo de él hacia ella.

El guapísimo hombre sonríe seductor. La besa con un fuego salvaje y le dice:

--y lo tendrás, tendrás todo lo que quieras de mi pero estoy cansado del trabajo y tengo calor. Me gustaría poder darme una ducha sino temo que me pueda dormir en cualquier momento.

Jennifer le mete la mano en la bragueta y dice:

--tranquilo que yo sé cómo despertarte.

Se sonríen y se vuelven a besar. 

--me voy a sentir más agusto si me ducho antes.

Ella, que está totalmente desnuda, sale de la cama y dice:

--me encanta hacer el amor en la ducha.

Los se miran pícaros mientras se besan y se acarician en lugares íntimos van a la ducha. Los dos gozan bajo el agua de sus cuerpos desnudos. Ella toma la esponja y enjabona el cuerpo del hombre y aprovecha para disfrutar besándolo y lamiéndolo. Leandro se deja hacer satisfecho. Un buen rato después, Leandro apaga la ducha.

--un rato más --suplica ella.

Él sonríe sensualmente:

--ya me tengo que ir,  pásame una toalla.

Jennifer nunca se separaría de brazos de ese hombre que la enloquece pero sabe que no lo debe retener. Agarra la toalla y dice:

--pero yo te seco.

--está bien --dice él sonriente.

Ella frota con deseo cada parte del cuerpo de él y en especial las más privadas dando un delicioso gozo a los dos. Jennifer se entretiene mucho en los genitales.

--ya, ya está bien --dice el hombre divertido y mientras le quita la toalla de las manos para secarse la cabeza.


Por su lado, los padres de Daniel empiezan con la mudanza. El joven Daniel no hace más que mirar a todos lados con la esperanza de ver a su adorado Leandro.


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