miércoles, 14 de octubre de 2026

Capitulo 1

 







Leandro es un guapísimo marinero de 25 años llega a hacer su servicio a una gran colonia para miembros de la marina. Está dando una vuelta para conocer el lugar donde va a vivir.  También va entrando a la colonia Daniel, hijo de un marino. Viene de la prepa. Daniel es un adolescente muy afeminado al que desde niño han humillado y han despreciado y llamado joto. Daniel pero ya ha aprendido a no dejarse aplastar y golpea a cualquiera que lo llama Joto. Odia que lo llamen joto. Sus ojos se clavan en Leandro.  Ese guapo moreno cautiva a Daniel desde el primer momento, siente un fuego por dentro, que lo quema hasta casi asfixiarlo. Es un sentimiento desconocido hasta entonces por el adolescente.

Leandro se da cuenta que a ese adolescente le gusta y sonríe seductor. Le gusta sentirse deseado.

--hola, ¿qué tal? --dice Leandro muy simpático.

Daniel lo mira fascinado. Nunca había visto un hombre tan guapo y con tan buen cuerpo. Le parece un sueño. Siente una gran excitación, no sabe qué decir pero no quiere que se vaya a ir ese hombre tan guapo.

--Soy Daniel... me llamo Daniel... --dice nervioso.

Leandro le sonríe muy seductor,  y esa sonrisa le vuelve loco a Daniel.

--Leandro --dice el otro muy simpático.

El guapo marinero extiende la mano y el adolescente siente un gran placer al tocar la mano del apuesto. Daniel no tiene prisa en soltarse y Leandro con esa sonrisa que funde al adolescente se suelta:

--bueno... ya nos veremos... --Leandro.

Leandro es muy simpático y tiene totalmente seducido a Daniel. La amplia sonrisa de él gusta mucho a Daniel.

--¡¡hasta otra¡¡ --dice Daniel contento y mirando excitado al hombre como se va.

Le gusta la parte de detrás del hombre. Leandro se le gira y le sonríe y le dice adiós con la mano. Daniel sonríe feliz. Luego Leandro se gira y Daniel se le queda mirando las pompas con deseo. Lo mira fijamente. Leandro se vuelve y sonríe al ver que el adolescente aún lo mira. Daniel se avergüenza un poco de que ese guapo desconocido se haya dado cuenta que lo miraba pero es que es el marinero le ha hecho despertar unas cosas que jamás había sentido.  Daniel entra en su casa sofocado.

--Leandro, Leandro, Leandro...

No puede dejar de repetir el nombre de ese hombre que nada más conocerlo ha calado bien hondo dentro de él. No deja de pensar en el rostro del hombre.

--es tan guapo... nunca había visto un hombre tan guapo... y que cuerpo...

Las curvas de vértigo de Leandro se han quedado clavadas en la mente de Daniel. Está muy sofocado, se tumba en la cama y se desabrocha los pantalones muy excitado y sin dejar de recorrer con sus ojos el cuerpo de Leandro tanto por delante como por detrás. Se toca pensando en ese hombre. 

No muy lejos de allá, Jennifer, una mujer de unos 25 años está tratando de quitarse a su marido de encima, de algo más de 50. Ella mira el reloj, tiene prisa en que se vaya pero el hombre no está tan apurado.

--¿no te tienes que ir ya? --pregunta ella.

--no, aún me queda un rato. --dice él hombre con cara de lujuria.

Ella sabe lo que quiere su esposo pero no se lo desea dar. El hombre no hace más que palpar la ropa de su esposa intentando desnudarla.

--¡¡ahora no, Gustavo, que vas a llegar tarde¡¡

--Aún es temprano. No me digas que no, ahora voy a estar fuera y pasara unos días sin que nos veamos, quiero que te quedes satisfecha para que no me eches tanto de menos.

--¡¡Ay mi amor... tú siempre me dejas satisfecha¡¡ --finge ella.

--pero hace días que no hacemos el amor y debes tener ganas. --dice el hombre cuando el único que se muere por hacerlo es él.

Jennifer disimula como puede el gran desinterés que tiene en estar con él y le dice:

--claro que sí pero tú tienes mucho trabajo y ni modo... además cuando estamos juntos ya me vale por un mes... Me dejas agotada...

El hombre cree en todas las mentiras de su esposa y se siente alagado:

--pero hoy no me voy sin estar contigo... --dice él sediento.

él hombre está bastante cachondo pero a ella no le apetece estar con él. Jennifer mira el reloj nerviosa:

--¡¡este imbécil no se va a ir y Leandro puede llegar en cualquier momento... para cinco minutos que tarda... mejor le haga caso sino y capaz que no se va¡

Y entonces Jennifer se lanza sobre su marido y le baja los pantalones:

--¡¡¡y ay mi vida cuando te voy a estrañar¡¡¡ --y le dice fundiéndose en él.


Daniel, sobre su cama, se limpia y se sube la ropa. Nunca había gozado tanto del sexo en solitario como pensando en Leandro. Suspira pensando en ese hombre tan guapo que se muere por volver a ver.

--tengo que estar atento... él va a volver... va a volver y yo lo tengo que ver.


Gustavo se sube los pantalones satisfecho:

--¿has sido feliz, cariño?

--claro que sí, mi vida --dice Jennifer disimulando su fastidio.

Gustavo se va deprisa y Jennifer se queda más tranquila.

--¡¡que asco piensa¡¡

Sonríe pensando en Leandro:

--ahora sí me lo voy a pasar bien.

Jennifer se pone su mejor ropa de cama  preparada para recibir su esperada visita. Llaman al timbre. Ella abre la puerta. Se encuentra con la sonrisa seductora del guapísimo marinero. Jennifer y Leandro nada  más verse se devoran y caen en la cama haciendo el amor como si hicieran años que no lo hacen. Después se quedan hablando el uno en brazos del otro. A Leandro le gusta que alaben su buen quehacer en artes amatorias.







Más tarde, Daniel está en el patio de su colonia. Está muy ansioso.

--tiene que venir ya... 

El chico ha estado muy pegado a la ventana y sabe que Leandro aún no llegó. Va mirando a todos lados para que no se le escape. Leandro llega sin que Daniel lo vea. Sonríe. Se le acerca por la espalda y muy seductor dice:

--¿esperas a alguien, Daniel?

Daniel se estremece al sentir la presencia de ese hombre. Se gira temblando y vibra de deseo al encontrarse con una sonrisa, una sonrisa cautivadora que lo enloquece. Está feliz de volver a verlo y que lo salude, que lo recuerde...

--¡¡te acuerdas de mi nombre¡ --dice Daniel contento.

--sí, claro... ¿porqué no me iba a acordar si recién en la tarde me lo dijiste…¿ o es que a ti se te olvidó mi nombre.?

--Leandro...

Leandro le sonríe y Daniel suspira. Leandro le da una palmada en el hombro a Daniel y dice:

--bueno... nos vemos mañana.

Leandro se retira y Daniel se queda muy contento.

--¡¡hasta mañana¡¡ --le grita.

Leandro se gira, sonríe y le saluda con la mano. Daniel se lo queda mirando. Cuando ya va a desaparecer entre las casas, Leandro se gira de nuevo para ver si el chico lo sigue viendo. Sonríe al verlo. A Daniel el corazón le va a mil por hora.


Leandro entra en su casa:

--mi amor, ya llegué.

Sale a recibirlo una mujer con una bebita en brazos. Leandro toma a esa bebita y la besa:

--y que dice mi hija adorada --dice dando besitos a su pequeña.


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CAPITULO 20. (y último)

Una vecina de la colonia se da cuenta que han puesto a la venta el departamento de Gustavo y Jennifer. Va corriendo al negocio de Renata par...