Mientras Leandro se acuesta con su esposa y con su amante, Daniel mira por la ventana de su nuevo cuarto. Echa mucho de menos a su adorado marinero. No puede dejar de pensar en él:
--¿que estarás haciendo ahora... pensarás en mi...?
Daniel no hace más que pensar en él y recordar como la noche anterior hicieron ardientemente el amor. Se acaba masturbando pensando en él. Justo la noche anterior perdió la virginidad con él y lo echa de menos.
Al día siguiente, Leandro despierta sobresaltado. Es demasiado de día. Al ver la hora se angustia.
--¡¡¡me quedé dormido¡¡
--¿que es lo que pasa? --dice Perla medio dormida.
--¡¡No pasa nada.,es que ya me tengo que ir. me dormí, ayer me olvidé a poner el despertador¡¡
Leandro se viste a toda prisa y es que lo que más le duele y es que no podrá ver a Jennifer. Leandro se despide apuradamente de su esposa y de su hija y se va al trabajo. Por su lado Jennifer está furiosa, no entiende la demora de su amante. Le gusta que él la despierte con sus besos, sus caricias, su cuerpo. Se siente frustrada porque él ya se despertó y él no ha llegado.
Las horas pasan muy lentamente para Jennifer a la espera que esa puerta se abra. Es ya después de la hora de la comida cuando llega su amante.
--mi amor... --dice él con dulzura.
Leandro entra con un ramo de flores para hacerse perdonar.
--no sabes como te he echado de menos.
Y es recibido por una furiosa Jennifer que le tira un jarro lleno de agua:
--¡¡para tus flores¡¡
Él se ha quedado todo empatado:
--¿¿te volviste loca??
Leandro deja las flores sobre la mesa, está molesto:
--¡¡mira cómo me pusiste¡¡
--¡¡te lo tienes merecido¡¡¡me has dejado esperándote¡¡
--lo siento, me dormí. Es que anoche me dejaste muy cansado.
Con mucha rabia le dice:
--¡¿y no será que después te acostaste con tu esposa?¡¡
Aunque él lo quiere negar su mirada lo delata y ella lo abofetea:
--¡¡eres un cerdo¡¡
--¡¡no me hagas un escándalo que tú también te acuestas con tu marido¡¡
--¡¡te odio¡¡
Él la mira con deseo:
--me vuelves loco enfadada...
Él la estrecha contra su pecho y la besa salvajemente y ella se funde y van a la cama disfrutando de sus cuerpos como dos bestias salvajes...
Semanas después
Precisamente, Leandro está en la cama con Jennifer. Han hecho el amor, una y otra vez. Él se trata de levantar y ella lo abraza, se pone mimosa:
--no me dejes. --le suplica apasionada.
--ya es muy tarde,no sé qué excusa pondré en mi casa.
Jennifer lo abraza:
--te deseo, quiero estar contigo.
Ya lo han hecho varias veces y eso es demasiado hasta para él. Aunque le gusta que ella lo desee tanto le dice:
--¿¿¡¡otra vez?¡¡¿me quieres matar?¡¡me vas a dejar seco¡¡
--una vez más... la última... --suplica ella.
El guapísimo marinero le sonríe seductor y le dice:
--¿¿es que tú no te cansas?
Ella se aferra a él con todas las fuerzas y le dice:
--haría el amor contigo sin parar todo, todo el día.
Él sonríe, la acaricia:
--pues yo no puedo hacerlo, sólo soy un pobre mortal. Tengo que descansar. --dice divertido.
--pues descansa a mi lado.
--ya sabes que no puedo, no me hagas como siempre, nuestra relación está muy clara...
--pero es que mañana ya llega el imbécil de Gustavo y te voy a echar de menos.
--pues ni modo, ya nos veremos cuando podamos.
--¡¡que rabia que tú no estás tan bien situado como él, así me podrías mantener¡¡
--Tú sabes que la gracia de nuestra relación es el no compromiso. Las cosas están bien así... ¿Y cuando llega el cornudo? --dice con algo de desprecio.
--al medio día suele venir.
--pues para que no te quejes por la mañana bien temprano te vengo a ver.
Los dos se despiden con un apasionado beso y los dos se quedan bien contentos.
Daniel se tumba en la cama.
--Leandro, Leandro... --dice sin parar y pensando en el mejor momento de su vida.
Esas semanas fuera de la colonia por la remodelación se le están haciendo eternos. Siente una loca necesidad de volver a ver al guapísimo hombre que le descubrió todos los secretos del placer sexual. Se masturba pensando en él y además mete en su ano objetos como un bolígrafo o el Cepillo de dientes para tratar de obtener un placer parecido al de la noche que perdió su virginidad.
Al día siguiente, tal y como acordaron, Leandro pasa por casa de Jennifer antes de ir al trabajo. Hacen el amor en la ducha. Luego él sale corriendo. Justo en la puerta se topa con un hombre.
--perdón --se dicen a la vez.
Leandro sí lo conoce por fotos, es el marido de Jennifer. Se vuelve a disculpar.
--no, tranquilo. Ha sido culpa mía.
Gustavo se despide con amabilidad. Leandro estaba un poco nervioso pero luego sonríe al ver que ese hombre no sospecha que se acuesta con su mujer.
Más tarde, Daniel como siempre encuentra una excusa para ir al negocio de su mamá. Tiene la esperanzas de verlo a él. Está de espaldas pero de repente oye:
--buenos días...
Esa voz se le clava dentro... Leandro está en ese mismo lugar. Después de varias semanas sin verse, desde su primera vez, al fin tendrá a cara al hombre por el que no deja de suspirar.









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