sábado, 17 de octubre de 2026

Capitulo 9


Daniel llora roto de dolor en la ducha.  El que Leandro lo haya dejado y la manera en lo que lo ha hecho lo han destrozado. 

Van pasando las semanas, Daniel se centra en sus estudios pero no se saca de la mente ese marinero que lo enloqueció pero se masturba varias veces al dia pensando en él y se sigue introduciendo objetos pero se queda vacío. Necesita la mirada. La sonrisa. Sentir la piel de ese marinero 

Las obras en colonia militar en la que conoció a Leandro ya están acabadas y Daniel se pone feliz. Y en el auto de regreso a la colonia no hace más que pensar en la primera vez que vio a Leandro, en las tres veces que se acostaron. Todo él se estremece al recordarlo, lo quiere volver a ver. Necesita estar de nuevo entre sus brazos. 




Por otro lado, Leandro va a salir de su casa. Se despide muy cariñosamente su hija.

--pensaré en ti hasta que nos volvamos a ver, Paulita, mi vida.

Aunque le gusta que su esposo sea un padre tan afectuoso, no puede evitar sentir pena por la frialdad con la que la trata su marido que sólo le da un beso en la mejilla.

--¿¿sólo eso?? ¿¿así te despides de mi??

Y Leandro que ya tiene la puerta abierta le dice:

--tengo que ir a trabajar, se me hace tarde.

--¡¡hoy no te tocaba trabajar¡¡

--¡¡ya te expliqué que...¡¡

Perla no lo deja acabar:

--¡¡pero no te creo, tú tienes una amante.¡

--¡¡por fin lo has dicho.  llevas semanas molestando con eso y no te atrevías a decir¡¡ --dice él en plan víctima.

--¡¡porqué no quería ver la verdad¡¡

--¡¡porque tu sabes que no es verdad¡¡ --dice  fingiendose dolido.

--¡¡ya no me haces caso.  Antes solo desaparecías de vez en cuando pero es que ahora...¡¡

--trabajo mucho.--se queja él.

--¡¡no me mientas.¡¡ --llora ella.

--¡¡estás mal... mal... --le reprocha él con cinismo-- jamás me acostaría con alguien que no fueras tú y me duele, me duele mucho que tengas tan mal concepto de mi.. Eso lo juro por mi vida. tal vez eres tú la que me has dejado de querer. Si ya no me quieres dilo claramente pero no busques excusas, no me hagas daño... ¡¡me has lastimado mucho¡¡

El hombre hasta llora y Perla se siente culpable:

--perdoname mi amor... --le suplica ella intentado abrazarlo.

--¡¡no, me has hecho mucho daño¡¡ --dice él con un falso dolor y rechazándola.

Leandro logra que Perla cree que ella es la culpable de todo y no le reclame que se vaya. Tras cerrar la puerta a su salida, el guapísimo hombre sonríe traviesamente...


Daniel de nuevo está en su colonia y se muere por pasar el día en la ventana para controlar los movimientos del guapísimo marinero pero está muy herido. Se muere por verlo pero no lo va a perseguir. Tendrá que buscarlo él o ser el azar quien los una.




Mientras Leandro y Jennifer se retuercen de placer después de haber disfrutado de un gran momento de gozo el uno en brazos del otro.

--ya te tienes que ir.

--¿ya me echas? --dice él con ironía-- ni siquiera me has dejado descansar y ya sabes que acabo seco.

--que más me gustaría a mí que poder disfrutar siempre de ti, ya cada vez me harta más tener que verte de vez en cuando.

Él la mira seductor:

--tampoco es de vez en cuando pero te dejo un buen recuerdo.

--pero es que yo no quiero tu recuerdo, ya necesito tu cuerpo para alimentarme. Vivo de tu pasión.

Él sonrie con orgullo y la besa.

--bueno... pues hasta el próximo... ya me voy.

Dice saliendo de la cama totalmente desnudo. Ella le pellizca en las pompas:

--ya te echo de menos.

Él sonríe seductor:

--bueno, almenos nos la podemos pasar bien y distraernos de los problemas.

Jennifer se queda con cara de fastidio:

--¡¡odio cuando Gustavo está aquí y no podemos vernos con tanta libertad porque él puede llegar en cualquier momento¡¡

Ella lo mira con deseo mientras él se se viste a toda prisa:

--ya encontraremos otro rato para darnos lo que tanto nos gusta.

Ella se levanta:

--no te vayas a aún...

--portate bien, es mejor no arriesgarnos.

--es que quiero que nos despidamos bien.

él sonríe con cara de pillo mientras la desnuda mujer lo abraza bien y se besan apasionadamente.

--ahora sí me tengo que ir. --le dice él.

--piensa en mi.

--no hago otra cosa --asegura él.

Ella se pone una bata y acompaña a su amante hasta la puerta. Antes de que él abra la puerta se vuelven a besar y ya uno se va y la otra se queda. Leandro baja las escaleras de prisa y justo fuera del edificio, una moto casi atropella a un hombre y no se para.

--¡¡ya está bien, es que van como loco¡¡

Leandro va a ayudar al hombre al que casi atropella la moto que del susto se ha caído.

--¿se encuentra usted bien?

Leandro se da cuenta que es Gustavo. Lo ayuda a levantarse.

--muchas gracias..

Gustavo lo mira con intensidad:

--¿usted? ¿me recuerda? Nos vimos el otro dia. 

--si claro --dice Leandro con prisa-- me alegro que no le haya pasado nada, yo estoy apurado. Tengo que ir al trabajo.

--bueno, al menos deja que te invite a algo me has ayudado.

--¡¡no de verás, que no puedo... voy tarde¡¡

--bueno, hombre... pues otra vez será¡¡

Leandro quiere irse ya pero Gustavo lo retiene, le agarra del hombro y le dice:

--al menos dime como te llamas.

--Leandro.

--yo Gustavo.

Los dos encajan las manos y Leandro se va de prisa para evitar que le haga alguna otra pregunta. Gustavo sube a la casa. Va bastante sucio. Jennifer está a medio vestir:

--¿que te pasó?

--una moto casi me atropella...

Con una falsa angustia dic

--¿y no te pasó nada? ay mi amor, ¡¡que susto¡¡¡Gracias a Díos que no te paso nada... yo me muero¡¡

Ella lo abraza y el está feliz por la preocupación de su esposa que para ella dice:

--que pena que esa moto no te aplastó como la cucharacha que eres.

Mientras se saca la ropa, Gustavo dice:

--gracias a un buen hombre, el motorista me dejó tirado en el suelo pero Leandro me ayudó.

A Jennifer se le desencaja el rostro al oír el nombre de su amante.





Leandro llega a su casa en la noche. Perla ya está pendiente del reloj. Leandro entra como si nada.

--hola --dice él.

Luego el hombre corre a la cunita de su hija:

--¿Y cómo está mi bebita preciosa, mi princesa?

Perla mira triste a su marido mientras este le hace mimitos a la niña. Luego sale para cenar.

--estoy hambriento --dice.

Perla cree que su marido está enojada con ella:

--te preparé algo muy rico para que me perdones... yo sé que trabajas mucho pero es que cómo no me haces caso...

Leandro sonrie. Le gusta ver a su esposa tan confiada. La abraza:

--no pasa nada --dice acariciándola con ternura.

--¿ya lo has olvidado.?

Y como si fuera una gran gesta el dice:

--si pero no vuelvas a dudar de mi, me has lastimado mucho, yo estoy demasiado cansado como para pensar en otra mujer. Tú eres mi esposa, la única mujer en mi vida a parte de mi hija.

--si pero es que a penas me tocas y yo siento que ya no me deseas como antes..

Él la mira seductor y dice:

--estás equivocada, tú dame eso tan rico que me has preparada para tomar fuerzas y ya verás luego las maravillas que hago contigo. Te vas a enterar de lo que me gustas.

Perla está feliz seguro que el amor de su marido es sincero.

Perla está feliz en brazos de su esposo después de hacer el amor. Tiene la cabeza apoyada en el fornido pecho de él:

--ahora sí que me doy cuenta de lo injusta que he sido contigo, me has amado como la primera vez. Gracias por hacerme tan feliz y yo dudando de ti, lo siento tanto... ¡¡que bueno que me perdonaste¡¡

Perla acaricia y besa con el deseo el pecho desnudo de ese hombre que tanto le gusta y tanto ama.

--¿mi amor?¿me estás escuchando? --dice ella sorprendida por el silencio de su marido.

Perla levanta la cabeza, mira a su esposo y se da cuenta que ya está dormido. Lo acaricia con ternura.

--pobrecito, con lo cansado que está del trabajo y yo le hice hacer horas extras.

Le da un tierno beso y apaga la luz.








A la mañana siguiente, Leandro está en la regadera.

--Perla, mi amor, me dejé la toalla --le grita.

--¡¡ahora te traigo una¡¡

Perla entra en el baño con la toalla, Leandro abre los cristales de la mampara para tomarla. Perla lo mira con deseo. Le gusta mucho el cuerpo desnudo de su marido mojado tras una ducha. 

--¿Recuerdas?... de novios siempre hacíamos el amor en la ducha... a ti te encantaba --dice ella.

Mientras él se seca dice:

--y a ti también pero ahora estamos casados y nos tenemos que comportar seriedad y para eso está la cama... ¿no? --dice con cierto sarcasmo.

El guapo hombre entra en la habitación desnudo mientras se seca la cabeza. Ella ya le tiene preparada la ropa sobre la cama. Mientras él se viste le dice:

--me gustaría que este domingo tú, yo y Paula hiciéramos algo especial... ¿y si nos vamos al parque de atracciones a divertirnos?

--pero la niña es muy pequeña para eso.

Leandro toma a su niña en brazos y le dice:

--¿ a que tú si quieres ir?

La bebita sonrie en brazos de su guapo papá y el hombre dice:

--¿lo ves? Ella quiere, es dar una vuelta en un lugar divertido, a la niña le gustara. Yo no digo que nos montemos en la montaña rusa con la niña, será una manera de pasar el domingo en familia... ¿no te parece?

--si, será un día bien padre.

Leandro va hasta la puerta con su hija en brazos. Perla los sigue. Luego Leandro besa a su bebita y la deja en brazos de mamá, se despide de las dos y se va al trabajo.


Después de una dura jornada de trabajo, Leandro va a casa de Jennifer antes de pasar por la suya. Jennifer lo recibe feliz.

--¿y esa alegría?  veo que te alegras de verme.

--yo siempre me alegro de verte pero no es eso. te lo digo ya para que no hagas planes para el domingo. Gustavo se va el sábado por la noche y no llega hasta el lunes por la mañana así que el domingo es para nosotros, no hagas un compromiso.

Leandro, que sonreía, se pone serio.

--lo siento no puedo.

–!¿cómo que no?!

--¿y que excusa voy a poner en mi casa???

--No sé lo que quieras, yo creo que estar conmigo es mejor que cualquier otra cosa.

--mejor que mi hija no y el domingo lo voy a pasar con mi hija.

Jennifer se muere de rabia.

--¿¿¡y con tu esposa no?¡¡

--no estropeemos un momento bonito.. --dice él abrazándola seductor.

--¡¡eres tú el que lo has estropeado, vete¡¡

Leandro sonríe seductor:

--tú no quieres que me vaya...

Ella lo va a golpear pero él apra los golpes divertidos, abraza a la mujer y ella se acaba fundiendo en sus brazos. Hacen salvajemente el amor.


Llega el domingo, Jennifer está sola y furiosa, Perla y Leandro se van con su niña que lleva él.  La mujer está encantada. Justo a ese parque ha ido Daniel con unos compañeros de la prepa. Son varios chicos y una chica, Claudia, con fama de facilona. Ella ha insistido en quedarse a solas con él y Daniel disfruta viendo la cara de rabia de sus compañeros que siempre lo llaman joto al haberse quedado solo con la chica y de pronto se da cuenta que un poco más allá se encuentra Leandro bien divertido con su esposa y su hija. Daniel se queda helado, no sabe qué hacer. Leandro ve a Daniel con Claudia, se sorprende. Daniel está muy nervioso.

--¿te pasa algo? ¿te pusiste pálido? --le pregunta Claudia a Daniel.

El chico trata de disimular su nerviosismo y de la nada besa a Claudia. Es un beso robado rápido al que ella no responde y a él le da asco y le duele pues siente que profana algo que era sólo de Leandro pero puede ver la cara de asombro de Leandro y eso lo hace sentir mejor.







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